Volando entre paredes

Volando entre paredes

abril 05, 2017

Llorar



Llorar a lágrima viva. Llorar a chorros. Llorar la digestión.
Llorar el sueño. Llorar ante las puertas y los puertos. Llorar
de amabilidad y de amarillo. Abrir las canillas, las
compuertas del llanto. Empaparnos el alma, la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos, y salvarnos, a nado de
nuestro llanto. Asistir a los cursos de antropología, llorando.
Festejar los cumpleaños familiares, llorando. Atravesar el
África, llorando. Llorar, cómo un cacuy, como un cocodrilo...
si es verdad que los cacuies y los cocodrilos no dejan nunca
de llorar. Llorar todo, pero llorarlo bien. Llorarlo con la nariz,
con las rodillas. Llorarlo, por el ombligo, por la boca. Llorar de
amor, de hastío, de alegría. Llorar de frac, de flato, de flacura.
Llorar improvisando, de memoria. ¡Llorar, todo el insomnio y
todo el día!


Oliverio Girondo