Volando entre paredes

Volando entre paredes

febrero 19, 2017

Estoy convencida

Estaba convencida
de que un poema surge
casi de cualquier cosa.
Y, sí pensaba en ti,
no encontraba palabras.
Renunciar a esa idea
era perder la lluvia,
y la luz, las ventanas,
renunciar al invierno
como fuente de imágenes,
destrozar las ciudades y los mapas
y no poder hablar de besos sin esquinas,
de tardes con tristeza
y de paseos que nunca
suceden en Madrid.
Debería hablar del tiempo que se escapa
y convertir las trazas en lugares inhóspitos
que transitas sonámbulo
donde no existen gritos ni silencio.
Cómo son los caminos que te alejan de nada.
Para hablar del tiempo
y ser su familia espanto eterno,
con la grandilocuencia
de quien cree conocer alguna dimensión
invisible a mis ojos,
tendría que olvidar
que el espacio sucede en los relojes:
en las horas que pasan más deprisa
si mis manos se enredan
a esa sonrisa triste que te aleja del mundo
y en los gestos que
nacen con versos hilvanados
a su intención ausente.
Ahora he vuelto al principio.
Quisiera hablar de cualquier cosa
y ha caído la noche en el poema
como un objeto limpio
que ilustra mis temores,
que vuelve a hablar de mí,
pero contigo.


Paula Bozalongo