Volando entre paredes

Volando entre paredes

diciembre 17, 2016

Un minuto de aullido

Que nadie guarde un minuto
de silencio
cuando me haya ido.
Que quienes me quisieron
se citen en un risco del litoral,
se encaramen al punto más elevado,
hagan piña,
-un racimo de cuerpos,
un gramo de carne,
o nada-
y a la señal de la medianoche
aúllen sin pausa
durante un minuto exacto de su vida.

Que quienes me quisieron
-si alguna vez los hubo-
digan así
que mi silencio es otra cosa,
y luego se disuelvan.
Que se deshagan de él
-como antes lo hice yo conmigo-
en el nombre de todas las voces
que nunca fui,
y en el de todas aquellas que me cerraron las puertas.

Jesús María Cormán