Volando entre paredes

Volando entre paredes

diciembre 06, 2016

Cuando no nevaba entre nosotros

Herirse puede hacerse una costumbre
que se acomoda en casa
y luego no hay manera de barrerla hacia fuera.
Circunscrito el silencio en nuestro cuarto
los cuerpos se han girado por la espalda
y la noche de gestos indelebles,
transcurre como piedra sin roces en los dedos,
sin sentirse la sangre de raíz.
Revienta así el rencor y la venganza
y la cuerda se tensa.
Sólo necesitamos la primera palabra
o la palabra última
para hacerla romper,
o volver a los tiempos
en los que no nevaba entre nosotros,
y la cuerda era floja, casi mágica.

Carmen Castejón Cabeceira