Volando entre paredes

Volando entre paredes

junio 11, 2016

Balada del café triste


Pero los corazones de los niños son unos órganos delicados. Una entrada dura
en la vida puede dejarles deformados de mil extrañas maneras. El corazón herido
de un niño se encoge a veces de tal forma que se queda para siempre duro y áspero
como el hueso de un melocotón. O, al contrario, es un corazón que se ulcera y se
hincha hasta volverse una carga penosa dentro del cuerpo, y cualquier roce lo oprime
y lo hiere.

"La balada del café triste", Carson MacCullers