Volando entre paredes

Volando entre paredes

enero 29, 2016

Pequeñas amapolas...

Pequeñas amapolas, pequeñas llamas del infierno,
 ¿acaso no hieren ustedes?
 Parpadean. No puedo tocarlas.
 Pongo mis manos entre esas flamas. Nada arde
 y me extenúa mirarlas
 parpadeando así, arrugado y claro rojo, como piel de una boca.
 Una boca recién ensangrentada.
 ¡Pequeñas faldas sangrientas!
 Hay humos que no puedo tocar.
 ¿Dónde están sus opios, sus nauseabundas cápsulas?
 Si pudiera yo sangrar, o dormir;
 ¡si mi boca pudiera casarse con una herida como esa!
 O sus licores se filtraran para mí, en este capsula de vidrio,
 enfriando y aquietando.
 Pero sin color. Sin color. Descoloridamente.

 Sylvia Plath