Volando entre paredes

Volando entre paredes

diciembre 17, 2015

Los gorriones


 El trinar de los gorriones entró por la ventana abierta,
 pero yo desperté lleno de brumas: casi hasta el amanecer
 busqué palabras sin provecho de belleza.
 Los gorriones cantan una cascada
 de notas rápidas y precisas.
 Ellos ya resolvieron su problema
 y cantan por oficio de sus cuerpos,
 pero no los veo entre las espesas ramas del ficus.
 Quizá ya se fueron,
 quizá ya no existen gorriones en el mundo
 y ahora el canto que persiste
 es el gorrión verdadero, la dulce materia
 de los gorriones que se extinguieron.
Y pregunto con solidaridad de insomne: ¿cuántos
 buscaron
 anoche
 con agónico deseo
 otras palabras
 o un movimiento nuevo del cuerpo en la danza
 o una melodía arrancada del inviolable silencio
 de las estrellas
 o un trazo de pincel
 que dibuje el universo entero como quería Utamaro?
Acaso sea muy pronto para lograrlo, acaso,
 aún somos muy densos.
 Mientras tanto
 balbuceamos, pergueñamos,
 pero nadie podrá decir que no intentamos
 llenar la sima de nuestra angustia.
Algún día, Dios mío, alcanzaremos a decirte
 de qué materia estamos hechos.
 .
 .
 Jose Watanabe, "LA PIEDRA ALADA".