Volando entre paredes

Volando entre paredes

septiembre 30, 2015

MI.

Tan grandes y tan ávidos como el pronombre “yo”
sus dos brazos,
las dos letras que forman el posesivo “mi”,
el más ambicioso, el más ilusorio,
el que más decepciona.
Cómo puedo hablar de mi vida
si los días son obra del ciego azar
y de las voluntades ajenas.
Tampoco vale
decir “mi” ciudad,
porque ya me resulta extraña,
ya no están los lugares,
nunca podré
regresar a los ámbitos sagrados.
La vida no es de nadie,
la recibimos en préstamo.
Lo único de verdad nuestro será la ausencia.

José Emilio Pacheco, de “Tres poemas mortales”.