Volando entre paredes

Volando entre paredes

agosto 24, 2015

El cielo se abre

Heredé una casa sin número,
con viejos nidos deshechos
y grietas en los muros como venas
de un amante excitado.
Es justo en ellas donde duerme el viento
y las palabras que condensan cada ausencia.
Es verano y huele
a tomillo pisado.
Terminan su rosario ya los monjes,
el cielo se abre para hacer corriente
también en nuestro interior.
Los árboles verdes, nosotros invisibles:
sólo así pueden verse
nuestros hijos no nacidos y la noche
que hace a los ángeles
más puros aún.


Nikola Madzirov