Volando entre paredes

Volando entre paredes

agosto 13, 2015

Cuando Caperucita quiso ser Mata Hari

 Desde aquel día extraño
 En el que quise ser mujer fatal,
 Ya sólo quedan en mi armario
 Un par de tacones a estrenar
 Y unas medias de red acomplejadas,
 Con su costura en medio,
 Persistente;
 Y una barra de labios,
 Carmín rojo,
 Para mis desvaríos
 Sonriendo inquieta en todas direcciones.
 Y unas ganas terribles
 De haber nacido lejos,
 Quizá en Tegucigalpa, por ejemplo.
 En el espejo veo
 La cara de una madre,
 Ascensión vertiginosa de violetas
 En el vapor del baño.
 Una niña que ha tenido niños.
 Le han brotado del vientre como pétalos.
 Veo un ansia insaciable
 De encontrar sus respuestas
 En los recuadros blancos de los calendarios.
 Pero los alfileres tienen más que hacer.
 Le gusta, sin embargo,
 El colorete
 Y peina con esmero
 Su tristeza de miel perturbadora.
 Si alguien la pintara
 Encontraría un océano en sus labios,
 Frío e indeciso,
 Como un demente que extravía su locura.
 Hay versos anillados a su pelo
 Con sed de golondrinas.
 La verdad ya no existe,
 Está desenfocada.
 Tendrá que comprender
 Que no era su destino
 Ser de esas doncellas que los enamoran...

(c) Marta Muñiz Rueda. " Tú. Yo. La lluvia. "
Para Caperucitas, Mata Haris, bandidos y piratas navegantes, pero especialmente
para mi querida Ángela Raya con mucho cariño.