Volando entre paredes

Volando entre paredes

agosto 20, 2015

AYER

 Ayer fue miércoles toda la mañana.
 Por la tarde cambió:
 se puso casi lunes,
 la tristeza invadió los corazones
 y hubo un claro
 movimiento de pánico hacia los
 tranvías
 que llevan los bañistas hasta el río.
 A eso de las siete cruzó el cielo
 una lenta avioneta, y ni los niños
 la miraron.
 Se desató
 el frío,
 alguien salió a la calle con sombrero,
 ayer, y todo el día
 fue igual,
 ya veis,
 qué divertido.
 ayer y siempre ayer y así hasta ahora,
 continuamente andando por las calles
 gente desconocida,
 o bien dentro de casa merendando
 pan y café con leche, ¡qué
 alegría!
 La noche vino pronto y se encendieron
 amarillos y cálidos faroles,
 y nadie pudo
 impedir que al final amaneciese
 el día de hoy,
 tan parecido
 pero
 ¡tan diferente en luces y en aroma!
 Por eso mismo,
 porque es como os digo,
 dejadme que os hable
 de ayer, una vez más
 de ayer: el día
 incomparable que ya nadie nunca
 volverá a ver jamás sobre la tierra.


 ÁNGEL GONZÁLEZ