Volando entre paredes

Volando entre paredes

agosto 24, 2014

NEGRITA EN EL PARAÍSO DE KITSHI- MANITOU, de Ignacio Fontes




Para Ángela Raya, en memoria de Negrita (7 de julio 1999-17 de agosto de 2014).



(F0to de Ángela Raya).



Por las verdes praderas de Kitshi-Manitou,

el paraíso del Gran Espíritu,

corren los perros junto a los caballos

de los héroes muertos luchando por su pueblo.

(...)

Me digo de consuelo:

así de paradójica es la vida:

para existir, exige

que la muerte viva.

Perros en el paraíso.


Las verdes praderas de Kitshi-Manitou

se ondulan agitadas y se peinan:

el paraíso del Gran Espíritu

recibe emocionado a Negri,

la nacida bajo el signo de la humilde

y creativa constelación de Cáncer,

esas cinco mínimas estrellas

que son un Giacometti desgarbado

paseando el norte de la pena negra.


Una legión de animales familiares

–ni una sola mascota– aguarda su llegada.

Le enseñarán a elaborar

la pérdida de seres tan queridos

que la vida sin ellos no parecía posible.


Negrita husmea el nuevo territorio,

y se traza mentalmente un recorrido,

que va del corazón a la memoria,

para caminarlo cada día

con la precisión obsesiva de los gatos:

pisando la misma huella que hizo ayer,

sabiendo que es la misma sin mirarla...


Lluna no se separa del jefe Solfurioso

ni Parda se despega de la squaw Lunablanca...

y Negri, con su paso de princesa carey

que no dimite, sigue a Ángela

por los arenales rojos de la soledad.


Ignacio Fontes Garnica,  Madrid, agosto de 2014.

2 comentarios:

Francisco Javier dijo...

Precioso.
Qué sensibilidad para una niña que excedía cualquier poema.
Solo decirte que yo, que la conocí a diario y la quise como solo a nuestro Gino he podido querer, no me consuela nada ni nadie.
No me sirve ninguna explicación ni ningún argumento.
Solo este hermoso poema, me hace entrever que hay personas con la suficiente sensibilidad para saber lo que se siente cuando se va "alguien" así.
Aquí no se quería a Negrita como a una persona. Eso sería menospreciarla.

Francisco Javier dijo...

Precioso.
Qué sensibilidad para una niña que excedía cualquier poema.
Solo decirte que yo, que la conocí a diario y la quise como solo a nuestro Gino he podido querer, no me consuela nada ni nadie.
No me sirve ninguna explicación ni ningún argumento.
Solo este hermoso poema, me hace entrever que hay personas con la suficiente sensibilidad para saber lo que se siente cuando se va "alguien" así.
Aquí no se quería a Negrita como a una persona. Eso sería menospreciarla.