Volando entre paredes

Volando entre paredes

febrero 08, 2012

El silencio de las plantas

La relación unilateral entre vosotras y yo
no va mal del todo.

Sé lo que es hoja, pçetalo, espiga, piña, tallo
y lo que os pasa a vosotras en abril y en diciembre.

Aunque mi curiosidad no es correspondida,
me inclino especialmente sobre algunas
y hacia otras levanto la cabeza.

Tengo nombres para vosotras:
arce, cardo, narciso, brezo,
enebro, muérdago, nomeolvides,
y vosotras no teneis niguno para mí.

Hacemos el viaje juntas.
Y durante los viajes se conversa ¿o no?
se intarcambian opiniones al menos sobre el tiempo
o sobre las estaciones que pasan volando.

Temas no faltan, porque nos unen muchas cosas.
La misma estrella nos tiene a su alcance.
Proyectamos sombras según las mismas leyes.
Intentamos saber cosas cada una a su manera
y en lo qu eno sabemos también hay semejanza.

Lo aclararé como pueda, preguntadme y ya está:
qué es eso de ver con los ojos,
para qué me late el corazón
o por qué mi cuerpo no echa raíces.

Pero cómo contestar a preguntas nunca hechas,
si además se es alguien
para vosotras tan nadie.

Musgo, bosque, prados y juncales,
todo lo que os digo es un monólogo
y no sois vosotras quienes lo escuchais.

Halñar con vosotras es necesario e imposible.
Urgente en una vida apresurada
y está aplazado hasta nunca.

 El silencio de las plantas. (Instante), W. Szymborska