Volando entre paredes

Volando entre paredes

julio 18, 2011

A Margarita...

Siento frío.
Por el ventanal llega el chirriar de un columpio mecido por el aire; pienso que es la cancela de una casa abandonada camuflando su lamento. Ahora sé que un balancín, entre quejidos oxidados, llama a los niños que se ausentan en la noche internándose en los sueños.
Unas calles más allá descansa mansamente Margarita acompañada por la creciente luna; a su manera, ansía el atardecer que ha de traerle besos en la frente, caricias intentando abarcar su ancho cuello de suave y firme piel... y ella, de nuevo, silenciosa, incrédula, derramará lagrimas suspirando profundamente otro atardecer.