Volando entre paredes

Volando entre paredes

junio 04, 2011

La siembra, la prisa y la cosecha

Encontró la semilla, podría haber sido cualquier otra, pero aquella tenía algo extraño que llamó su atención. Y él, experimentado jardinero, se retó conseguir su floración.
Apenas la sembró quiso regarla vertiendo sobre ella todo el agua que encontrara, la tierra leve que apenas la cubriera se retiró entre húmedas mareas dejándola desprotegida, donde el sol la quemaba y el viento la arrastrara por los suelos sin dejarla enraizar.
Pensó ilusionado el jardinero que ya estaría lista la flor para ser cortada y alumbrar su rincón más oscuro,¡EN UNA SEMANA SOLO! Se acercó ansioso por ver qué nueva especie poseía... solo encontró una semilla marchita, reblandecida y vana. Retirándose decepcionado a meditar y con prisas, como acostumbraba, sacó su conclusión: aquella semilla no era de buena calidad, era una farsa, de ahí su rareza, híbrido inútil del que no debió esperar nada. Lamentaba sus cuidados, el esfuerzo que dedicara a aquél vano proyecto de lo que nunca sería nada. Se afianzaría en los libros, no volvería a trabajar en una especie no catalogada.

2 comentarios:

Bubo dijo...

Acabo de leer un texto tuyo que habla de la prisa que llevas ultimamente. Ya sabes.

Anónimo dijo...

No se puede sembrar
una semilla
y a la semana buscar en mil palabras
un rayo de luz, un brote apenas perceptible
un esbozo, un inicio
una yema azul y esperanzada.

Es loco quien lo intenete en siete dias,
salvo que tenga la muerte em la mirada.