Volando entre paredes

Volando entre paredes

octubre 17, 2017

Atesora



Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.

Diana Bellessi



Los pasos que no das



Los pasos que no das
por miedo al juicio de ojos ajenos
son los que dejan huellas
más visibles en tu camino.

Rafael Argullol



Y corría la sangre



Y corría la sangre como una estatua rota por las habitaciones
mientras aullaban los príncipes sapos y los armiños se escondían entre el trigo
y corría la sangre como una estatua rota en el oro del musgo y de la nieve
y potros como pajes delgadísimos se quemaban sobre la tierra espesa
y el unicornio joven hablaba de arte y prefería a Tiépolo y todo era pálido y cortés
y corría la sangre más niña sobre cabalgaduras encendidas
y los dulces lebreles inventaban el fuego pulsando caza calcinada, ardor y soledad.
Se tiñeron los muros de cárdeno cruel, las murallas del mundo de un rojo que no existe,

y caían mis manos como presas y víctimas,
sollozaban por ellas los topos en mística ceguera y los lagartos.
Y fue la sangre pureza potencial,dolor, ciencia y heráldica violenta
mientras las águilas dormían la primavera lejana.


Blanca Andreu. “Báculo de Babel”



Un día rompes un jarrón



Un día rompes un jarrón.
Por torpeza o por ira,
pero lo rompes.
Después te arrepientes,
te sientes mal,
compras todos los pegamentos
de la ferretería de la esquina,
le pides perdón
(por si acaso los jarrones rotos
fueran sensibles a las disculpas)...
Pero el jarrón sigue roto.
Y tú tienes que aprender a vivir
con la angustia de saber
que tienes la terrible capacidad
de romper jarrones,
por torpeza o por ira.

Olvido Andújar



octubre 16, 2017

555



Entramos en un bosque furiosamente quemado,
violentamente abrasado.

Extraños árboles de pie nos ofrecieron frutos
llamados ascuas, flores llamadas brasas.

De estos árboles o frutos o flores
la quemadura es la sustancia, el ojo en llamas:

ascuas florales, quemaduras arbóreas,
brasas frutales son.

Y había flamencos de carbón que cantaban pavesas.

Sólo al muerto en incendio
le es dado ver esas canciones.



Óscar Hahn, “555 El muerto en Nagasaki”






vivir a punto de acabarse



desconces la fuerza de quien nada tiene que perder
porque nada le importa lo que llamas ganar
porque sus esquemas están en otra dimensión y obedecen
a una concepción vital irrenunciable

(de alguna parte)


Seattle in my mind



SEATTLE IN MY MIND

En la gran Central Library me siento y escribo.
He leído tanto que hablo con palabras de otros.
Afuera la lluvia ablanda las cosas
con la persistencia del martillo en el yunque;
adentro la gente lee contra la realidad,
y a cada página que pasan
un ladrillo de sus muros se derrumba.

Tal vez vivamos demasiado.
Un corto esplendor nos bastaría,
debería bastar para brillar
y así ir metiendo astillas de luz
en la cámara oscura del tiempo.

Afuera ha dejado de llover.
Sobre los edificios lunares
un tímido sol se multiplica,
invitando al mundo a regresar.

La gente se levanta. Nos levantamos.
Es hora de volver a nuestras vidas,
ese lugar en donde no se escucha
el molesto reloj del corazón.

Siempre es tarde y llueve en Seattle
in my mind.

Alfonso Brezmes, poema inédito



del vértigo



El verdadero vértigo es la ausencia de locura.

Cioran



octubre 15, 2017

del sufrimiento



Cuanto más elevado es el ser, más sufre.

Schopenhauer



nadie soporta un mundo



quién soporta un mundo
tan atroz
máquina de moler

nos deshumanizamos en ritmos
vitales
para estar viva sin
vivir
me centro en las pequeñas
cosas
por decantación
suspiro a suspiro
no hago el mal
antes hacia el bien

mañana podría ser


ángela raya


Ida y vuelta




Ocurre de vez en cuando. Es el cuerpo el que sufre al
visualizar el roto mundo que quedó.
Volver al pasado para gritar tu nombre.

El problema es el regreso.
O la solución.

Nicolás Corraliza




Bastaron los tejados



Bastaron los tejados para entender la dicha:
ese rumor de luz cayendo tibiamente sobre el mundo.

Sophia de Mello





la vida de la duda



“la vida de la duda                         es sola”


Alba Ceres Rodrigo



octubre 14, 2017

Yo me callo



Yo me callo,
yo espero hasta que mi pasión
y
mi poesía
y
mi esperanza
sean como la que anda por la calle;
hasta que pueda ver con los ojos cerrados
el dolor que ya veo con los ojos abiertos.

Antonio Gamoneda



octubre 13, 2017

Qué distinto suena



Qué distinto nos suena nuestro nombre cuando una
voz que amamos lo susurra.

Victoria León



Antes de averiguar la bondad



Antes de averiguar lo que es la bondad tienes que haber perdido cosas,
sentir que el futuro se disuelve en un instante, como la sal en un caldo
aguado. Lo que sostenías en la mano, lo que contabas y cuidadosamente
ahorrabas, todo esto debe desvanecerse para que sepas lo desolado que
puede ser un paisaje entre las regiones de la amabilidad.

...Como nos dejamos llevar pensando que el autobus nunca va a parar,
 los pasajeros comiendo maíz y pollo mirando eternamente por las
ventanillas...

Antes de aprender la tierna gravedad de la amabilidad, tienes que viajar
hasta donde el indio con el poncho blanco yace muerto en un lado del
camino. Tienes que ver cómo él puedes ser tú. Como él también fue
alguien que viajó por la noche con planes y el simple aliento para
mantenerlo vivo.

Antes de reconocer en tu interior la bondad como lo más profundo,
tienes que conocer el dolor también como lo otro más profundo.
Tienes que amanecer con dolor. Tienes que hablarle hasta que tu
voz atrape el tejido de todas las penas y puedas ver el tamaño de la
tela.

Entonces, sólo entonces, la bondad tiene ya sentido. Sólo la bondad
ata tus zapatos y te lanza al día para ir a correos y comprar el pan,
solo la bondad levanta la cabeza desde la muchedumbre para decir:
eres tú a quien he estado buscando.
Y entonces va contigo a todos lados como una sombra o una amiga.

Naomi Shihab Nye



.

.

Habla para no pensar



Me aconsejaron caminar con los ojos cerrados para evitar las
ilusiones, el instinto crece con la sombra y el desamparo

Julio Cortázar, “Los reyes”






(con manos inseguras)



.
seis horas y un ladrido
para decir
esta tristeza
que me sostiene oscura
y me sostiene múltiple

—desolación—

seis horas y un ladrido
desentrañando
esta prerrogativa de telescopios
que me añade mujer
y me divide en círculos

seis horas disgregándome
seis de quirófano
y seis para asumir
que el acierto no es
—no es llorar cipreses—

que el acierto no es
y me deshabla
como un suicidio azul de tan antiguo.

.
Paloma Corrales, "quizá agosto"



Suicidio de libélulas



Un día soñamos con que alguien escarbando en la tierra, encuentra el
mundo y sorprendido del mar y los bosques, elige volver a esconderlo.

Begoña Callejón, “Suicidio de libélulas”



Existían tus manos



Existían sus manos
Un día el mundo se quedó en silencio;
los árboles, arriba, eran hondos y majestuosos
y nosotros sentíamos bajo nuestra piel
el movimiento de la tierra.

Tus manos fueron suaves en las mías
y yo sentí la gravedad y la luz
y que vivías en mi corazón.

Todo era verdad bajo los árboles,
todo era verdad. Yo comprendía
todas las cosas como se comprende
un fruto con la boca, una luz con los ojos.

Antonio Gamoneda