Volando entre paredes

Volando entre paredes

junio 22, 2017

ayer se ha muerto




ayer se me ha muerto una alumna
una niña de quince años
se ha pasado toda la noche
con su voz imposible
dictándome una misma pregunta
cuya respuesta yo no sabía
en el sueño han venido hasta su mesa
para llorar blandamente
alumnos míos de otros centros
a muchos kilómetros y días de distancia
hacia el amanecer le he entregado el folio en blanco
lo ha recogido con manos de cera perfumada
y me ha dado permiso para descansar
me iba diciendo mientras nos dormíamos juntas
lo que yo le dije a ella en diciembre:
no pasa nada
habrá otras oportunidades
sé que este no te lo habías preparado
Autor: Maribel Tena García


loretta lux

junio 21, 2017

A los que buscan



A los que buscan. Porque en la búsqueda
encuentran lo que no saben que han perdido.

"Alfonso Brezmes, "Ultramor"

Rectificar aciertos



Rectificar los aciertos, y mantenerse alejado de ellos,
es el primer síntoma de madurez...

Jesús Mansé


Qué fácil decirlo



Loca Qué fácil decirlo
qué fácil pensarlo
No de la que se encierra con llave
sino de esa que en la calle puede encontrarse alguien
diríase parecida al resto de transeúntes
Qué hábil en ese instante tu mirada
qué instantánea esa apreciación tuya
esa vibración esa delicada señal de todo lo diferente
-te tengo gorrión
Basta una sugerente flor en un ajado sombrero
o que un día de verano la veas con un viejo y descuidado abrigo de pieles
o cuando habla sola y amenaza –
facilísima de reconocer
Pero yo tengo en mente a la que tiene la mirada como un cuchillo
y aprieta el puño en el bolsillo
Estoy pensando en la que tiene en los ojos su muerte
la que arrastra una oscuridad que es su propio abismo
Pienso en esa que camina con la cabeza gacha
como si no viera nada de lo que tiene delante
y que tropieza y sigue caminando

 Julia Hartwig


Hacía mucho tiempo



 Hacía mucho tiempo que no veía una mirada de amor intenso en los ojos
 de una muchacha. Hace poco vi una, y lamentablemente no estaba dirigida
 a mí, sino a la muchacha que caminaba a su lado por la vereda.
Dije "lamentablemente", y no es verdad. Me alegró ver esa mirada de amor;
me alegró por el amor, y por las muchachas.
Y también me alegró por mí, por el hecho de que no me estuviera destinada.
Me habría asustado. Para soportar esa intensidad hay que tener catorce años.

 Mario Levrero, de  “Irrupciones”


No terminan de crecer los niños



no terminan de crecer los niños
mueren de bala
mueren de asfalto y desnudez
mueren de calle
de cáncer sin tratar
mueren de basura
de hambre
de fieras asesinas
de pecho destrozado
mueren sin crecer
sin ramas
talados
taladrados
mueren en la acera
en la autopista
como perros
mueren de ballenas blindadas
mueren de leche escasa
mueren abandonados
debajo de los árboles
cachorros sin cielo
sin dios que los proteja
mueren de furia
no terminan de crecer los niños

Ana María Hurtado


144



En cada acontecer una parte de lo que permanece en fuga está presente permanentemente

Una parte del nosotros nos mira desde los espejos
Una parte se enquista donde astilla el hueso

Mientras el mar llena las orillas de cadáveres

Luis Tamarit, "Metástasis II", 144

junio 19, 2017

Los que no nos quieren



Los que no nos quieren, sin quererlo, nos van perfeccionando.

Ramón Eder Labayru

JOSÉ RAMÓN GONZÁLEZ, "Pensar por lo breve"


Al final del día



Al final de este día queda lo que quedó de ayer y quedará de mañana:
el ansia insaciable e innúmera de ser siempre el mismo y otro...

- F. Pessoa


junio 18, 2017

Almas muertas




Conservar, en medio de las aflicciones, la imperturbable tranquilidad que
 no debía nunca abandonar el hombre: esto era lo que él llamaba inteligencia.

Nikolai Gogol, "Almas muertas" (1842)


junio 17, 2017

... del recuerdo



El olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan,
y esperan, sobre las ruinas de todo. Y soportan sin doblegarse en
su impalpable gotita, el edificio enorme del recuerdo.

- Marcel Proust




Donde el sueño


....
Donde el sueño sea la luz de la memoria
para poder decir
que nuestra vida mereció la pena


José Luis Puerto


junio 16, 2017

Son dos



Son dos, no cuatro las estaciones en la tierra:
la vida – toda verano,

la muerte – único invierno.


Gerardo Vacana

Si te barro



Si te barro de la gran habitación
de mi resentimiento a ti ignota
yo envejezco y tú no sobrevives.
Y me punzarás, aunque no decida
yo tu meta, tus últimos propósitos
el infinito precipitarte en la penumbra
donde no entro, y no sin dolor
lo sepas tú o no, yo, tu dios
alejo el dedo del exterminio,
vuela, prodigioso velocista
más allá del obstáculo, con salto feliz
en la oscuridad, pon en movimiento el aire.


Biancamaria Frabotta




La resistencia III



 Ni el amor, ni los encuentros verdaderos, ni siquiera los profundos
desencuentros, son obra de las casualidades, sino que nos están
misteriosamente reservados. ¡Cuántas veces en la vida me ha sorprendido
cómo, entre las multitudes de personas que existen en el mundo, nos
cruzamos con aquellas que, de alguna manera, poseían las tablas de nuestro
destino, como si hubiéramos pertenecido a una misma organización secreta,
o a los capítulos de un mismo libro! Nunca supe si se los reconoce porque
ya se los buscaba, o se los busca porque ya bordeaban los aledaños de nuestro
destino.


Ernesto Sabató




tengo la suerte



  Tengo la suerte de tener amigas
que aún sufren por amor.
Son más altas que el viento.
Son austeras
como suelen serlo las palabras justas.
Abrazadas al mundo,
se abren como las flores nuevas
cuando el aire es tibio,
y se olvidan la cabeza y las costumbres
por las cosas más triviales.
Caminan entre los restos de los días
llevando una bandera
de colores.
Lloran. Ríen. Nunca saben
lo que es conveniente. Nunca saben
lo que se debe hacer. Pero lo hacen.
Me las merezco.
Me las gané pateando los vidrios de la calle,
golpeando las puertas de casas imposibles,
rezando a un dios que no conozco
de pie frente a la cama de los hijos.
Es mío este puñado de dementes
a las que se puede querer
con el corazón abierto...

Mariana Finochietto


el armario



El armario está lleno de lienzos
Hay incluso rayos de luna que puedo desdoblar.

André Breton


Llegas



Llegas con tu abultada carga de fantasmas
y tu culpa de sal.
Llegas. Y quizás sea tu último destino
porque ya no recuerdas cómo se escribe el viento.

Vienes, entreverado de roja tristeza
y terco de mudanzas.
Vienes completamente solo y sin embargo
proclamas en mi nuca el mejor de los templos.

Atraviesas el umbral de lo imperceptible
y te obstinas en mi ojos,
no para mirar sino para serme trigo
mostrándome lo frágil de un ayer sin su centro.

Y yo emerjo. Y tú llegas. Y vienes. Y atraviesas,
como un paisaje erguido y su retorno.

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Paloma Corrales