Volando entre paredes

Volando entre paredes

julio 21, 2018

no dejes de creer



No dejes de creer que las palabras y las poesías
sí pueden cambiar el mundo.


Walt Whitman




julio 20, 2018

Hacemos lo que podemos



Hacemos lo que podemos
y a veces menos.
Siendo dioses
nos comportamos como estúpidos demonios.

Begoña Abad



Sin ti



Sin ti
el sol cae como un muerto abandonado.

Alejandra Pizarnik



las despedidas



Yo nunca resistí las despedidas
porque en cada una de ellas se marchita la voz
de todas las personas que yo he sido
y ya no puedo ser.

Raquel Lanseros




Siete veces



Siete veces
pasas sin ver.
A la octava
condenas sin mirar.

Bertolt Brech




Y si



Y si estuvieses entera como antes, ¿sería la vida más hermosa?...
¿Volvería aquella dichosa inocencia?
.
Chantal Maillard, “La mujer de pie”



julio 19, 2018

por eso



Ahí está la paradoja: cuanto más te acercas a tu familia, 
más te adentras en el vacío.

 de "La tormenta de hielo" de Ang Lee

Mi hijo mayor se ha ido de casa



Mi hijo mayor se ha ido de casa. 
Se ha llevado su ropa y la certeza de que lo quiero hasta el infinito.
Lo abracé como hace 19 años y 39 días, cuando una asistente 
social lo puso en mis brazos.
Busca tu futuro, cielo. 

Yo guardo tu pasado por si alguna vez lo necesitas.

Lorena García 



de la alegría y el dolor



La alegría se recuerda; el dolor, se vuelve a sentir.


Benjamín Prado



de la posibilidad



Yo habito en la posibilidad.

Emily Dickinson



Si te vieran subir desnuda



Si te vieran subir desnuda, sola,

sin turbación, queriendo llegar ciega

a la tierra, sujeta, con tu aureola

de jacinto, de llama que se niega.

Sí, si te vieran salir del mar, una

mañana, con los muslos abrazados

por serpientes -de frío hondo, de luna

que no quiere morir-, desesperados,

te hallarían cantando desasida,

con la memoria inútil, diferente;

en tu destierro solo, transparente.

Amor de amor, palabra dulce, huída

hacia otro sueño sin defensa. Río

ardiente, suspirado. Aire de envío.

Ricardo E. Molinari. 



mi forma de amar



La piedad es mi forma de amar. De odio y de comunicación. Es lo que me sustenta 
contra el mundo, así como hay quien vive para el deseo y quien para el miedo. Piedad
por las cosas que ocurren sin que yo lo sepa. Pero estoy cansada a pesar de mi alegría
de hoy, alegría que no se sabe de dónde viene, como la de una mañana de verano. 
¡Ahora estoy terriblemente cansada! Vamos a llorar juntos, bajito. Por haber sufrido y 
continuar haciéndolo tan dulcemente. El dolor cansado en una lágrima, simplificado”.

Marisa López

Recoger la palabra dolor



Recoger la palabra dolor y atravesar con ella pequeñas líneas. 

Líneas tangenciales.

Saber detenerme cuando llego a ellos y me sitúo en su pequeño círculo. 

Círculos concéntricos.
Saber pasar. 

Saber parar.
.
MJ Romero, de su libro inédito "Laberintos".

hay un tiempo



En la vida hay un tiempo para hacer las preguntas,
 y un tiempo para encontrar las respuestas...

B. Lee



Atrás voy dejando mis hilos



Atrás voy dejando mis hilos,
mansamente apilados.

Los que deshilacharon otras muertes
y los que no,
los de hierbabuena y arena
antes anudados a tu ausencia.

Atrás un yo de costuras y pretextos contempla
lo que será mi última desnudez.

Fernando Gutiérrez, poema inédito



Entre mi ser y mi destino, un muro



Entre el ojo y la forma
hay un abismo
en el que puede hundirse la mirada.
Entre la voluntad y el acto caben
océanos de sueño.
Entre mi ser y mi destino, un muro:
la imposibilidad feroz de lo posible.
.
José Ángel Valente, “El Fulgor”


hh

julio 18, 2018

¡Urge!



Es urgente el amor
Es urgente un barco en el mar.

Es urgente destruir ciertas palabras
odio, soledad y crueldad,
algunos lamentos,
muchas espadas.

Es urgente inventar alegría,
multiplicar los besos, los trigales,
es urgente descubrir rosas y ríos
y mañanas claras.

El silencio cae en los hombros,
y la luz impura hasta doler.

Es urgente el amor,
Es urgente permanecer.

Eugenio de Andrade



Hay que inventar la vida



Hay que inventar la vida, porque acaba siendo verdad.

Ana María Matute



Pongo un vaso y una flor



Pongo un vaso y una flor
en la mesita atestada junto a su cama,
pero él no los mira.
En realidad lo hago para mí.
La vida todavía debe ser para mí,
el viento que insiste en abrir la ventana
aún puede dejar un poema en la escudilla.
La crueldad de haber arrancado la flor
a su madre planta, para mi egoísmo -
verla morir en un escenario sórdido-
es un anzuelo limpio (carece de rencor.)

Del otro lado, la bolsa de sangre lanza
destellos azules, mal copiados, de mi flor.
Para avisarme que ella es la vida por ahora:
una paciencia de color azul.

(La lluvia que veo caer sobre los tubos
de oxígeno en el patio, también es para mí.)"

Paulina Viderman, “Hospital de veteranos"



de la verdad



¿La verdad? La verdad, Lázaro, es acaso algo terrible, algo intolerable,
 algo mortal; la gente sencilla no podría vivir con ella.

 Unamuno

del sufrimiento



El dolor y el sufrimiento son siempre inevitables para una gran
inteligencia y un corazón profundo.

Dostoyevski, “Crimen y castigo”




Arder



Borra mis huellas antes de que las olas cicatricen las heridas. Reconocerás
la otredad de mis pies cuando ardan sus plantas de luz y deseo. Paso a paso
entenderás cómo las gaviotas remontan el vuelo tras lanzarse a la mar. Los
pájaros carpinteros picotean el rompeolas en un acceso de locura. Los cangrejos
trepan a los sicomoros. Tus pasos brujulean en torno a mi cordura.

Pablo Malmierca



de la felicidad



Tenemos una idea física de la felicidad: justo eso es lo que nos hace infelices.

F. Maraña



lo malo del sueño



Pero lo malo del sueño no es el sueño. Lo malo es eso que llaman despertarse.

   Julio Cortázar



nadie confiesa lo que importa



3

El viento en los relojes es más puro.
Nadie confiesa lo que importa, y eso está bien.
Una lluvia menuda gotea en las renuncias.

Jordi Doce



to become sweet



It takes a long no time for a soul to become sweet.


es sencillo



Basta con dejar que el animal que llevamos dentro ame lo que ama.

Mary Oliver






Memoria infinita



Recuerdas ahora ese tiempo en que éramos felices sin advertirlo.
 La felicidad no es otra cosa.

Félix Maraña



julio 17, 2018

de la singularidad



Pensar por cuenta propia es perseguido. Se busca uniformidad y por eso,
en medio de tanta gris disciplina, sonaron singulares las palabras de Raimon
al recibir el premio de Honor de las Letras Catalanas: “Yo no soy de los míos,
cuando los míos quieren que sea como ellos querrían y no como saben que soy”.
Fueron palabras que generaron agitación en la Red, y hubo más de un merluzo
que no las entendió por “enrevesadas”. ¿Será que hay quien ya sólo alcanza a
captar las simplonas sentencias de su tribu?
 …Robert Musil, en  “Sobre la estupidez”, dice: “De modo especial, una cierta
clase media-baja del espíritu y del alma pierde totalmente el pudor ante su
necesidad de presumir tan pronto como ve que le está permitido —bajo la
protección del partido, la familia, la nación, la secta o la corriente artística—
decir nosotros en lugar de yo”.

 Enrique Vila-Matas, “Agitación en la red”, (“Impón tu suerte”).



de lo absurdo


Tú en tú carcel y yo en la mía... con principio y sin final.

Carmen Reyes



tal como era



Nada hay más reconfortante que apuntar nuestro dedo hacia
la belleza descubierta para revelársela a otra persona.

Christian Bobin



No soy



No soy lo que tú ves
ni lo que piensas de mí,
ni soy lo que digo o pienso.
No hagas el esfuerzo de etiquetarme
no soy nada de eso.
Haz silencio, eso somos.

Begoña Abad



Lo que hay que salvar



Lo que hay que salvar
ya está a salvo, incluso de mí.
Lo que ves y juzgas
no existe sino en tu mente.

Begoña Abad



lo que tuvimos



no somos conscientes de la calma
hasta que algo viene a perturbarla...

J. A.



julio 16, 2018

De las otras



De las otras

La mirada de horror
la lengua roja
sus palabras de alambre de espino
y una desesperación conocida

que le partió el alma
en aquel espacio formado por pequeños
infinitos lelilíes
en aquella ciudad de muerte
con la que había luchado siempre
insistentemente

dispuestos a perder algunos de sus muchos combates
o bueno, más bien todos, con tal de vivir en paz
hasta ser derrotada,
definitivamente

tener que irse de allí sin decidirlo
con sus bártulos a cuestas
y aquella desesperación tan humillante
después de perder todos los combates y
casi todas las oportunidades.

No, nunca llegó a entender lo más sencillo
y cómo la Realidad es siempre lo que queda fuera
o hasta qué punto le había fallado a pesar
de confiar ridículamente en ella.

Pilar Salamanca, “Ayer, no te vi en Sarajevo”



Manual de bolsillo para sepultar una ilusión




En primer lugar hay que agarrarla con los dedos índice y corazón por la nariz.
 Por cualquier otro lugar se escurre. La ilusión depende de su olfato. Luego de
haber practicado un hoyo en la arena fría de la playa, colocarla ovillada en
posición fetal y cubrirla con una de cal, y otra de arena.

*

Del libro, CRUENTOS Completos, “Autor desconocido por mí “











lo que hay que salvar



Lo que hay que salvar
ya está a salvo, incluso de mí.
Lo que ves y juzgas
no existe sino en tu mente.

Begoña Abad



... no toques



... No toques
más de lo justo el corazón, que puede
hacerse añicos. No suspires. Deja
que el tiempo llevará lo suyo. Deja
que el tiempo traerá lo suyo.

 José A. Muñoz Rojas.




julio 15, 2018

de la palabra



El aliento de la palabra
Designa la otra realidad.
Que nos exalta
Nos consume
O nos libera.

A. Chédid



tiende la mano



A la mano tendida tiendo la mano...
                        ...a quien te la tendió

Elena R.



no son aforismos




El egoísmo suele disfrazarse de ingenuidad herida.

Ahora ya no me arrastro por tu lecho de sombras, sólo
espero a que pase este calvario absurdo de recuerdos sin nombre.

Hay que saber desmayarse de una vez. Con coherencia.

Manolo Marcos



Ya no seré feliz



Ya no seré feliz. Tal vez no importa.
Hay tantas otras cosas en el mundo;
un instante cualquiera es más profundo
y diverso que el mar. La vida es corta

y aunque las horas son tan largas, una
oscura maravilla nos acecha,
la muerte, ese otro mar, esa otra flecha
que nos libra del sol y de la luna

y del amor. La dicha que me diste
y me quitaste debe ser borrada;
lo que era todo tiene que ser nada.

Sólo que me queda el goce de estar triste,
esa vana costumbre que me inclina
al Sur, a cierta puerta, a cierta esquina.

Borges



Es cierto



Es cierto, necesito un lugar donde guarecerme aunque no llueva. Bajo tierra,
tal vez, si pudiera crear un olvido sería perfecto. Ya es tarde para andar
descalza por los andenes de esta casa, es pronto para maquillar la vejez de mi
tristeza. Puedo esperar un poco más, sólo un poco. No me queda fuego para las
velas, el calor lo dejé en tu último cuerpo; yo me fui, lo sé, pero tú te marchaste
primero.


N. G. Mendoza



Entonces es invierno



Entonces es invierno

y es dolor agarrándose el frío en las entrañas.
Y calentarnos para decirnos para dentro lo caliente
y guarecernos para velarnos el cuerpo desde dentro.

Sólo hay eternidad si cerramos los ojos

Adriana Schlittler, “El péndulo”




dicen



Dicen que existe un bosque donde acuden los suicidas. Dicen que
con sus árboles se construyen los barcos que parten hacia el infinito.
Dicen que los pájaros sólo cantan cuando desaparece el sol. Dicen
que sus caminos trazan círculos alrededor de los claros. Dicen que
si regresas la claridad  acariciará tu materia.

Pablo Malmierca



julio 14, 2018

Entonces es invierno



Entonces es invierno

y es dolor agarrándose el frío en las entrañas.
Y calentarnos para decirnos para dentro lo caliente
y guarecernos para velarnos el cuerpo desde dentro.

Sólo hay eternidad si cerramos los ojos

Adriana Schlittler, “El péndulo”




Algunas veces



Algunas veces creo
que es peor, contra el tiempo,
mi lepra de silencios.
Y comienzo a hablar solo;
la gente piensa entonces que estoy loco
y debe ser verdad
porque ya no lo siento.

Pablo Le Riverend


incompatobilidades



La felicidad en la gente inteligente es la cosa más rara.

Hemingway



Lo sé





...Lo sé. Me complico la vida, me hago preguntas y me meto en líos.
Digo lo que pienso y lo que siento; no tengo miedo de lo que piensen
de mí. Y estoy contenta, a pesar de todo, siendo como soy.

Carmen Gaite



Inventario



Un lápiz.
El que perdí el jueves porque me robaste el sueño.
La mirada errante de un jilguero.

La mitad oscura de la calle.
El silencio de mi orilla.
Un susurro bajo tierra.

Un par de verbos.
Un incendio sin quemados.

Un suspiro con tabaco.
Un poema mal curado.

Un verso en la guantera.

Y un par de balas para el año que viene;
Que éste ya se ha matado.

Lo tengo todo:  Mi inventario.

Mara Dres




Nadie sabe



Abre tus ojos anchos al asombro
cada mañana nueva y acompasa
en místico silencio tu latido
porque un día comienza su voluta
y nadie sabe nada de los días
que se nos dan y luego se deshacen
en polvo y sombra. Nadie sabe nada.

Pisa la tierra. Vierte la simiente.
Coge la flor y el fruto. Sin palabras.
Pues nadie sabe nada de la tierra
muda y fecunda que, en silencio, brota,
y nadie sabe nada de las flores
ni de los frutos ebrios de dulzura.

Mira la llamarada de los árboles
irguiéndose en lo azul. Contempla, toca
la piedra inmóvil de alma intraducible
y el agua sin contornos que camina
por sus trazados cauces ignorándolos.
Sueña sobre ellos. Sueña. Sin decirlo.
Pues nadie sabe nada de los árboles
ni de la piedra ni del agua en fuga.

Mira las aves, altas, desprendidas,
rayando el sol a golpe de sus alas.
Toma del aire el trino y el gorjeo,
pero no quieras traducir su ritmo,
pues nadie sabe nada de los pájaros.
Mira la estrella. Vuela hasta su altura.
Toma su luz y enciéndete la frente,
pero no inquieras su remoto arcano
pues nadie sabe nada de la estrella.

Besa los labios y los ojos. Goza
la carne del amante sazonada
secretamente para ti. Acomete
con decisión humilde la tarea
del imperioso instinto. Crece y ama.
Mas nada digas del tremendo rito
pues nadie sabe nada de los besos,
ni del amor ni del placer ni entiende
la ruda sacudida que nos pone
el hijo concluido entre los brazos.

Clama sin gritos. Llora sin estruendo.
Cierra las fauces del dolor oscuro,
pues nadie sabe nada de las lágrimas.

Vete a hurtadillas con discreto paso.
Traspasa quedamente la frontera,
pues nadie sabe nada de la muerte.

Àngela Figuera Amerych






Con placer



Delicia y perfume de mi vida, la memoria de las horas
en que hallé y retuve el placer como anhelaba.
Delicia y perfume de mi vida, para mí, que maldije
de cada placer de amores rutinarios.

C. P. Cavafis



Apartar de nosotros



Hay que apartar de nosotros el mal gusto de querer coincidir con muchos.

“Más allá del bien y del mal”, Friedrich Nietzsche

julio 13, 2018

Calígula



Ahora lo sé. El mundo, tal como está hecho, no es soportable. Por eso
necesito la luna, o la felicidad, o la inmortalidad, en definitiva, algo
que quizá sea insensato, más allá de lo imaginable, que no sea de este
mundo, que esté por encima de mi medida.

Albert Camus, “Calígula”









El regreso de Don Quijote



El viento no dice todo del árbol
Ni la memoria del cielo,
Las sombras de las sombras se alargan
Al sol negro

Es el baile mortal.
De un alma
De una llama
Sobre la corteza
Rostro irradiado
De arrugas
Líneas finas
En notas serpentina
Caídas
Drues

Luciloles
Ahogados
Al borde de las lágrimas
Tus ojos
Derivan

El viento no dice todo
Del canto pasado
Pájaro.

A. Anne



La tierra


La tierra había sido
removida y arada
con la sangre de todos.
Con la sangre. Era
difícil la alegría;
necesitábamos
primero la verdad.
.
José Ángel Valente, “El Fulgor”



Mi forma de quererte



Mi forma de quererte
es extraña:
cierro los ojos
me tapo los oídos,
callo los labios,
detengo las manos,
sólo respiro, te respiro.

Begoña Abad



Pessoa, once días antes de su muerte



Hay peores enfermedades que las enfermedades,
Hay dolores que no duelen, ni en el alma,
Pero que son más dolorosos que los otros.
Hay soñadas angustias más reales
Que las que la vida nos trae, hay sensaciones
Sentidas sólo con imaginarlas
Que son más nuestras que la propia vida.
Hay tanta cosa que sin existir,
Existe, existe, demoradamente
Y demoradamente es nuestra y nosotros…
Por sobre el verde turbio del amplio río
Los circunflejos blancos de las gaviotas…
Por sobre el alma el bosquejar inútil
De lo que no fue, ni puede ser, y es todo.
Dame más vino, porque la vida es nada.

Pessoa



Voy a decirte algo



Voy a decirte algo; los pensamientos nunca sin honestos.
Las emociones, sí.

M. Camus



Llámame



Busco una letra estremecedora
Como quien busca la tabla en el naufragio.
Repaso pudorosamente  los periódicos buscando mi propia esquela,
Como el que muere cada día, en cada página.
Profeso una profunda fe por los renglones.
Escríbeme y cuéntame cómo es eso
de pasar las páginas y ver las letras.
Cómo es eso de escribir y dónde se aprende.
Llámame y escríbeme un día
un poema suelto y despistado.
Llámame.

Mara Dres



julio 12, 2018

Sí, la vida cuesta



Sí, la vida cuesta. Cuando nos hacen daño es difícil perdonar. Lo fácil es
aferrarte a lo negativo, desdibujar la realidad, renacer los viejos fantasmas.
Sí, podemos escoger meternos en nuestra burbuja de tristeza, decidir mentirnos
para no sufrir, huir hacia adelante sin mirar atrás para no convertirnos en
estatuas de sal. Pero nos equivocamos, el miedo nos paraliza, nos autoengaña,
niega el <nosotros> porque niega el <yo> y eso nos convierte en sombras.
Actuar así puede ser un mecanismo de defensa entendible un tiempo pero
debemos superarlo, debemos ser justos con nosotros mismos. Hay que ser
 justos con nuestro futuro y conseguir que el pasado <recreado> no nos paralice.
Hay que ser justos con la verdad en parte mala pero también maravillosa de lo
que fue, de lo que fuimos y sentimos. Esa verdad palpable que está ahí por muchos
 muros que queramos construir. No hay proscripción que pueda al final vencerla
porque mana a través de las grietas, la verdad fluye dentro de nosotros. Debemos
 recordar que también hay otra pluma herida, que también sufre arrepentida y
necesita tu nido. Esa pluma que, tal vez nos lastimó cual ser imperfecto, pero no
podemos olvidar las veces que nos cuidó, protegió y defendió. En ocasiones el
 conjuro mágico del vuelo no sale bien a la primera, sobre todo entre polluelos.
Pero ¿A quién no le ha arrastrado el viento interior alguna vez en dirección opuesta
a lo que más desea? Sinceramente yo me he perdido algún que otro rumbo. Por eso,
pienso que cuando nuestra alma nos dice que <es> y esa autenticidad se manifiesta
 casi como un milagro cósmico, sólo una es la respuesta: luchar y apostar, pidiendo
perdón y perdonando al mismo tiempo. Duele, claro. Romperse el ala duele. Sentir
que la garra te abre en canal, duele. Pero con el tiempo más duele no ser, no ser
habiendo tenido en ti la posibilidad de volar y no de cualquier manera, sino juntos.
Sí, la vida cuesta y en ello radica su grandeza, su valor y el nuestro. ¿Quieres volar?

Marisa López, “de la loca que conocí hace tiempo”



abandonar



Abandonar la búsqueda,
abandonarse
y dejar que ya sea posible
todo lo buscado.

Begoña Abad



hacerse de nuevo



El amor no es quedarse ahí sentado, como una piedra, tiene que hacerse
como el pan; rehacerse todo el tiempo, hacerse nuevo.

Ursula K. Le Guin

Lejos



Aquella sagrada cercanía de las flores,
una dulce impudicia detenida.
Aquella soledad luminosa
que intuía al sesgo de una brisa
el tamaño caliente de la vida.
Qué callada se pudre la madera
de los pecios que hunde la memoria.
No me digáis con qué palabras he
de recordar el color de los días pasados,
lo mejor de mi vida fue muriendo
en mis deudos y no supe guardarlo.
Con sus huesos construyo este poema,
escultura de polvo que el amor edifica.
Algo hay sagrado en la flor
que espera ser bebido en lo obscuro.

Manolo Marcos



Tú, también



Todos estamos en el mismo pozo, pero algunos miramos las estrellas.

"El abanico de Lady Windermere", Oscar Wilde

julio 11, 2018

sé sin saber



Siempre sé sin saber
las cosas importantes de la vida,
entonces es cuando más cerca de ti
me siento.

Begoña Abad



la fuerza no es nada



… porque la debilidad es poder, y la fuerza no es nada. Cuando el
hombre nace es débil y flexible. Cuando muere es fuerte y rígido.
Como un árbol. La rigidez y la fuerza son satélites de la muerte.

 Andréi Tarkovski




La hora sumergida



Yo reclamo tu voz para mis ojos tristes,
reclamo tu silencio de avispas incendiarias,
ese animal de lluvia cubriéndome los huesos
donde me cruje el verbo y la ceniza.

Sara Castelar Lorca, “La hora sumergida”






lo soy todo



Para quienes fingen que no existo, sé que lo soy todo.


Jesús M. Cormán






amor líquido



A veces el amor es líquido... y sale por mis ojos, moja mis pies, se hace
charco, río, océano se hace. Soy una mujer pequeña en el centro de este
mar, puede ser que me ahogue.
...


N. G. Mendoza



Ya no hablo de ti



Ya no hablo de ti,
te guardo.
Sin embargo saben las más altas esferas
que no hay día que no te nombre
cada vez que pronuncio palabras esenciales:
pan, agua, caricia, mano, risa,
beso, luciérnaga, niño, silencio…

Begoña Abad



este sabor a lágrimas



Gris y más gris. No estás, y yo estoy triste
de una tristeza apenas explicable
con palabras, y de una imperturbable
soledad, que por ti nace y existe.

Siempre de gris, mi corazón se viste:
polvo y humo, ceniza abominable,
y la envolvente bruma irrenunciable
que estaba ayer. Y hoy. Y que persiste.

Gris a mí alrededor. Contra mi mano
la nube espesa se va abriendo en vano
porque el fuego que soy, no está encendido

y hay niebla en lo que miro y lo que toco.
Ah, yo no sé... Tal vez te odio un poco
porque está gris, y llueve, y no has venido.

Julia Prilutzky, “Este sabor de lágrimas"



mi lugar



no hay lugar para mí
sí no es en ti

ar



Cuando llega un desconocido



Cuando llega un desconocido, es menester observarlo con atención.
Si sus palabras concuerdan con sus acciones, acojásele y no se le deje
 marchar. Si este desconocido habla con elocuencia, mas actúa con
ligereza, no se le debe acoger. Y esto es así porque [la palabra] es
signo del corazón, el rostro su reflejo y el carácter su manifestación.

Los cuatro libros del Emperador Amarillo [Huangdi sijing]) 

dame mi ventana,



Dame mi ventana mi libro mi cama
las sombras frondosas en la calle
Dame el jardín del patio trasero amontonado
con rosas y clavelinas
Dame los brazos y las manos de mi madre
Dame el viento que sacudió los aleros
mientras la luna se filtraba por los árboles
Dame mi ventana mi libro mi cama ...

Lynne Knight







quien nos roba



Quien nos roba los sueños nos roba la vida.

Virginia Woolf



y cayó la palabra de piedra



Y cayó la palabra de piedra
sobre mi pecho, aún con vida.

No es nada, siempre supe que así sería,
sabré enfrentarlo de la mejor manera.

Son muchas las cosas que aún debo hacer:
acabar de matar la memoria,
procurar que mi alma se vuelva de piedra,
y aprender de nuevo a vivir.

Y si no... El cálido susurro del verano
semeja una fiesta en mi ventana abierta.

Hace tiempo ya lo había presentido:
este día radiante y esta casa vacía.

Anna Ajmatova




para morir



Para morir basta un ruidillo,
el de otro corazón al callarse.

Vicente Aleixandre





julio 10, 2018

sabiendo que no es



Tengo que irme de ti
arrancarte
cerrarte el paso
fabricar una frontera
que te contenga
amurallar el dolor
y aislarlo
creer con este poema
que mi herida
está cicatrizando
y que una mañana
amaneceré curada
de esta melancolía de ti
al despertarme.


Julia Gutierrez



de devastar



El impulso de devastar  a alguien suele ir en proporción directa a
la devastación interior de quien lo ejerce.

Begoña Abad





a menudo



A menudo he pensado con tristeza que un alma verdaderamente
hermosa no alcanzaría la gloria, porque no la desearía.

M. Yourcenar

también yo



Las heridas son tachones en el tiempo
también yo

Fernando Gutiérrez, poema inédito



una certeza



Me extrañó al despertar que algo tan vívido
hubiera sido un sueño,
y aún medio dormido tuve incluso
que hacer un gran esfuerzo y recordar
que mi padre había muerto.
De las muchas palabras que me dijo,
sólo recuerdo tres, y susurradas,
“Andrés, vamos, despierta”,
igual que cuando en vida me llamaba
para ir de madrugada al Páramo
a trabajar la tierra o en agosto de caza.
Comprendí que decía: “Antes que el día
nos borre como el mar borra la impronta
de unos pies sobre la playa,
levántate y recuerda nuestro encuentro,
anótalo si crees que podrías
sin querer olvidarlo…”. Y eso hago.
Puedo dar fe del paraíso; existe.
Y que tendré también yo mis coloquios,
cuando ya me haya ido, con aquellos
que dejaré en la vida
y a los que amé en el alma, no lo dudo,
como tampoco que mi padre vino
ayer a estar conmigo.

 Andrés Trapiello, del poema “Una certeza”



Diarios, Cheever


Cuando la autodestrucción entra en el corazón, al principio parece
apenas un grano de arena. Es como una jaqueca, una indigestión
leve, un dedo infectado; pero pierdes el tren de las 8.20 y llegas tarde
para solicitar un aumento de crédito. El viejo amigo con quien vas a
comer de repente agota tu paciencia y para mostrarte amable te tomas
tres copas, pero el día ya ha perdido forma, sentido y significado. Para
recuperar cierta intencionalidad y belleza bebes demasiado en las reuniones,
te propasas con la mujer de otro y acabas por cometer una tontería obscena
y a la mañana siguiente desearías estar muerto. Pero cuando tratas de
repasar el camino que te ha conducido a este abismo, sólo encuentras el
grano de arena.
 …Con lo grande, salvaje y agitado que es este país y lo lleno de putas y
boxeadores que está; y aquí estoy yo, empantanado en un viejo río en el
crepúsculo y en el deterioro de un administrativo cuarentón.

 John Cheever, “Diarios”



lo que no amanece



Lo que no amanece
se inclina
hasta que un silencio
dulce
lo tapa
y duerme.
Así es lo imposible.

 Julieta Lopérgolo



julio 09, 2018

Si puedes



Si puedes mantener la cabeza cuando todo a tu alrededor
pierde la suya y por ello te culpan,
si puedes confiar en ti cuando de ti todos dudan,
pero admites también sus dudas;
si puedes esperar sin cansarte en la espera,
o ser mentido, no pagues con mentiras,
o ser odiado, no des lugar al odio,
y —aun— no parezcas ni demasiado bueno ni demasiado sabio.

Si puedes soñar y no hacer de los sueños tu maestro,
si puedes pensar y no hacer de las ideas tu objetivo,
si puedes encontrarte con el Triunfo y el Desastre
y tratar de la misma manera a los dos farsantes;
si puedes admitir la verdad que has dicho
engañado por bribones que hacen trampas para tontos.
O mirar las cosas que en tu vida has puesto, rotas,
y agacharte y reconstruirlas con herramientas viejas.

Si puedes arrinconar todas tus victorias
y arriesgarlas por un golpe de suerte,
y perder, y empezar de nuevo desde el principio
y nunca decir nada de lo que has perdido;
si puedes forzar tu corazón y nervios y tendones
para jugar tu turno tiempo después de que se haya gastado.
Y así resistir cuando no te quede nada
excepto la Voluntad que les dice: «Resistid».

Si puedes hablar con multitudes y mantener tu virtud,
o pasear con reyes y no perder el sentido común,
si los enemigos y los amigos no pueden herirte,
y todos cuentan contigo, pero ninguno demasiado;
si puedes llenar el minuto inolvidable
con los sesenta segundos que lo recorren,
tuya es la Tierra y todo lo que en ella habita,
y —lo que es más— serás Hombre, hijo.

 Rudyard Kipling, “Si”



julio 01, 2018

Mudanza



El único lujo aquí
es el agua caliente.

La certeza de tener
una piel limpia.

La dignidad del gesto,
gota a gota,
sin jabón ni perfume,

Mi casa es tu casa.

Ven.

La bañera es para todos.

Bendícete en este agua
púrpura.

Comprende que poco importa
la precariedad
cuando tú
lo sabes
estás donde debes.

Luna Miguel, “La tumba del marinero”





junio 30, 2018

beber la lluvia




No quiero guarecerme
                                         de la felicidad
y salgo a las montañas de mi vida.
Esta lluvia soy yo, y soy la sed.
De nuevo abro mi boca
                                          de niño al infinito
por beber de los cielos que se dan,
y el agua está borrando mis fracasos,
los surcos del dolor y las creencias.
Nada sé en el instante de la lluvia.
Este día es la vida que me queda,
y es oro en mis edades y es ceniza
la dicha de esta lluvia y sus tristezas.

           Jose Iniesta



con barro de la orilla




Así estuviste siempre,
                                        alojada en la entraña
de este ciego arrebato que jamás se consuma,
de este estado de alerta en todo cuanto fui.
Por eso voy siguiendo tu rastro que se borra
en la tierra que arrastran las aguas inquietantes,
y nada alterará,
                            por los valles rotundos,
mi cauce sometido al son de tus corrientes.

Por eso con palabras hoy fabrico,
con barro de la orilla, un corazón que acepta
lo adverso con pasión,
                                         lo que fue semejante
a un sol que hicimos nuestro en medio del Invierno,
en medio de la helada
                                        a un árbol que florece.

      Jose Iniesta



a estas alturas del querer



No puedo odiarte a estas alturas del querer.

Aunque me quedara tiempo, que lo he gastado,
atando cabos.
y robando  noches.
Aunque los instantes estuvieran tejidos con sedas,
con los ojos de una mirada.
No podría decirte que eres pasado.
No te mentiría sobre el peso muerto de un juramento
en falso.
No te diría, ni por las sílabas, ni por los sombreros,
que las cabezas no tienen dueño.
Mentiría
Si ocupara mi tiempo en darte silencios,
O huecos ocupados de respiraciones lentas.
No tengo.
No me quedan tiempo para invertir en inviernos.
No los quiero.


Mara Dres.



junio 29, 2018

reconozco que hay algo



...reconozco que hay algo triste en la vida. Es difícil definir lo que es.
No hablo del dolor que todos conocemos, como son la enfermedad,
la pobreza y la muerte, no: es otra cosa distinta. Está en nosotros
profunda, muy profunda: forma parte de nuestro ser al modo de nuestra
respiración. Aunque trabaje mucho y me canse, no tengo más que
detenerme para saber que está ahí esperándome. A menudo me pregunto
si todo el mundo siente eso mismo. ¿Quién lo puede saber?

Katherine Mansfield, (1888-1923)






Silencio en blanco y negro



Silencio en blanco y negro de los sueños, del café en espera de las salas.
Silencio como tacto de tu boca. Palabra en blanco y negro, acto en color
que el presente tapó con nunca más haciéndolo silencio, ausencia en blanco
y negro.

lola lópez-cózar



Aprendizaje [agacharse]



Aprendo, mientras recojo palabras,
que lo importante no es la cosecha,
es el gesto al agacharme.
Cuanto más abajo yo
mejor se ve el paisaje.

Begoña Abad



junio 28, 2018

de la gente normal



En la naturaleza no existe nada tan pérfido, salvaje y cruel como la gente normal.

  Hermann Hesse


Hacer cobijo



Hacer cobijo de aquello que no se ve
lo mismo con la soledad
para que no nos asusten las preguntas
o las respuestas

arropar uno a uno los días de frío
y los silencios

Fernando Gutierrez, poema inédito



Nada de Delikatessen



Ya nada me gusta.

¿Debo
ataviar una metáfora
con una flor de almendro?
¿crucificar la sintaxis
sobre un efecto de luz?
¿Quién se romperá la cabeza
por cosas tan superfluas―?

He aprendido a ser sensata
con las palabras
que hay
(para la clase más baja)

hambre
deshonra
lágrimas
y
tinieblas.

Con los sollozos no depurados,
con la desesperación
(y desespero de desesperación)
por tanta miseria,
por el estado de los enfermos, el coste de la vida,
me las arreglaré.

No descuido la escritura,
sino a mí misma.
Los otros saben
dios lo sabe
qué hacer con las palabras.
Yo no soy mi asistente.

¿Debo
aprisionar un pensamiento
llevarlo a la iluminada celda de una frase?
¿Alimentar oídos y ojos
con bocados de palabras de primera?
¿investigar la líbido de una vocal,
averiguar el valor amateur de nuestras consonantes?

¿Tengo que,
con la cabeza apedreada,
con el espasmo de escribir en esta mano,
bajo la presión de trescientas noches
romper el papel,
barrer las urdidas óperas de palabras,
destruyendo así: yo tú y él ella lo

nosotros vosotros?

(Que sea. Que sean los otros.)

Mi parte, que se pierda.

Ingeborg Bachmann, “Últimos poemas”



en el descansillo




Llegas al descansillo
de la existencia
y haces lo propio.

Piensas que la noche es joven
               pero también efímera
y que los días más largos
               es mejor acostarse pronto.

Necesario descansillo,
rellano amargo
donde esperas la pausa a los cuarenta
                y que, ciertamente a esa edad
               te das cuenta
               de que has estado allí

Y piensas, piensas, piensas...
para después de tanto,
en ese rellano del camino
               afirmes,
               sin lugar a dudas,
               que la vida y la muerte
               son igualmente inevitables.

Julia Gutierrez



es preciso



Hoy es preciso un alto en la derrota.

Javier Egea



junio 27, 2018

Tiempo en la tierra de los labios



Olvida la lámpara y el reloj.
Desecha del discurso la palabra nunca:
los que la utilizan,
muestran cierta superioridad
que el fondo es una tara que se nota.
El equipaje será sencillo e imprevisto.
Pensar en la belleza es un lugar contigo
cercano y laborable.

Nicolás Corraliza, poema inédito


Cuando las aguas se abren



Cuando las aguas se abren, se abren. Y desde entonces, cuando algo duele,
siempre duele en el mismo sitio. No hay lugares nuevos para arar, siempre
es la misma tierra, la misma herida.

Tulia Guisado, “Estudio sobre noviembre”




El silencio en sí mismo



-
El silencio
en sí mismo
es
un cementerio
infinito
de ventanas
-
The silence
in itself
is
an infinite
cementery
of windows
-
השקט
כשלעצמו
מהווה
בית קברות
ובו חלונות
אין סוף
-

Antonio Cubelos Marqués
Traducido a Ingles y Hebreo
Por Anat Hidekel  אנת חדקל




si quieres acompañarme



Si quieres acompañarme,
Si quieres amarme,
Si decides dormir conmigo,
Has de saber
Que nunca me encontrarás sola.
Habrás de compartirme,
Mi soledad va conmigo
A todas partes.

Begoña Abad



demasiado tarde



Hiciera lo que hiciera ahora, le parecía que siempre
llegaría demasiado tarde. Podía correr cien años
y seguiría llegando justo cuando las puertas se cerraban.

Paul Auster





Sí es necesario



Si es necesario besarás el escalpelo
que habrá de matarte.

 Hector Berenguer



reír



Reír nos hizo invencibles. No como los que siempre ganan,
sino como aquellos que no se rinden.

Frida Kahlo



todos



Todos llevamos dentro el cielo y el infierno.

Oscar Wilde






junio 26, 2018

Día cinco sin ti



Tu ausencia aplastando mis entrañas.
Parece que hubieran pasado por mi alma noventa
años.

Elvira Sastre, “Baluarte”





El desván




Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.
Ven, amiga, y recuerda
     que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,
y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.

La aurora entra con sus pies diminutos
     como una dorada Pavlova,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nada hay en la vida que sea mejor
que esta hora de limpia frescura,
     la hora de despertarnos juntos.

Ezra Pound










Día tres sin ti




No llamas.
Y todo, las canciones de mi cama
La pena mi pecho tu nombre mi nombre con el
tuyo
Tus fotos mis trozos, nuestros restos,
Comunica.

Elvira Sastre, “Baluarte”








(era junio)



(era junio)

.
nos excedía
todo lo desvelado
y su propagación de boca en boca

nos excedía el pulso
de lo prohibido
antes de que tuviera nombre

tú llevabas una ciudad en la espalda
con sus secretos vicios
y sus casas de nieve
                                           
(yo un zumbido de agua tibia
y estaciones al sol)

era junio
—lo recuerdo
lo escribí—

nos quedamos cobardes
no hubo más secuelas.

.
Paloma Corrales, (junio 2016)






Estás triste



Estás triste porque estás triste.
Es psicológico. Es la edad. Es químico.
Andá a ver a un psiquiatra o tomá una pastilla,
o abrazá tu tristeza como a una muñeca sin ojos
indispensable para dormir.

Y bueno, todos los chicos son tristes
pero algunos lo superan.
Llamate contenta. O, mejor todavía,
comprate un sombrero. Comprate un tapado o una mascota.
Levantate y bailá para olvidar.

¿Olvidar qué?
Tu tristeza, tu sombra
lo que sea que te hicieron
el día de la fiesta en el campo
cuando entraste toda roja de sol,
con la boca enfurruñada de azúcar
y tu vestido nuevo, el de la cinta,
con una mancha de helado
y te dijiste a vos misma en el baño:
no soy la preferida.

Querida, cuando
llegue el momento
y te falte la luz y la niebla irrumpa
y estés presa en tu cuerpo tumbado
bajo una sábana o un coche que se incendia,
y de vos se escape la llama roja
y encienda el asfalto bajo tu cabeza,
o el suelo o la almohada,
ninguno de nosotros va a estar triste;
o lo estaremos todos.

"Una nena triste" - Margaret Atwood (según ST)

La perfecta alegría




La perfecta alegría no está en el conocimiento, ni en el don de gentes,
ni en la capacidad de persuadir a todo el mundo. La perfecta alegría
no procede de que todo el mundo te aplauda y te siga, ni de que estés
solicitado por los más poderosos, ni de que seas tú el poderoso. La
perfecta alegría es incondicional. No depende de ningún bien concreto,
sino de un sentido profundo de la vida. La perfecta alegría es una
 madurez, una dulzura permanente, mezclada con cierta melancolía.
La perfecta alegría tiene que ver con la aceptación de la muerte, y
del propio “fracaso”. Pero “nunca” con la aceptación del sufrimiento
o de la injusticia que azota a los demás. Para esto último cabe sólo
un combate sin tregua.

 J. M. Esquirol, “La penúltima bondad. Ensayo sobre la vida humana”






intentar



Intentar explicar de forma coherente, que estas manos -después de acariciarte-
no tienen nada que ver conmigo.

N. G. M.




junio 25, 2018

nunca digas nunca jamás



Por muy avanzados que nos sintamos, las cosas siempre
pueden cambiar. La idea de que hay situaciones en que
nunca te verás, no depende de ti.

Susi, extracto de “Persépolis”



y el equipaje no pesa



Y el equipaje no pesa, y el camino no cansa, cuando lo que
se carga es el amor.

Rachel Carvalho





el edificio enorme del recuerdo





El olor y el sabor perduran mucho más, y recuerdan, y aguardan,
y esperan, sobre las ruinas de todo. Y soportan sin doblegarse en
su impalpable gotita, el edificio enorme del recuerdo.

Marcel Proust



ya lo sabes



Porque miles de rostros avanzan por la noche
devorados de sombra, ya lo sabes,
las ciudades no duermen sin sus muertos
ni sus gatos de azufre;
...
Sara Castelar Lorca



junio 24, 2018

Cerrar los ojos



Cerrar los ojos no va a cambiar nada. Nada desaparece simplemente
por no mirarlo. De hecho, las cosas serán aún peor la próxima vez
que los abras. Cerrar los ojos... no va a hacer que nada cambie.

Haruki Murakami



llevamos encima





Llevamos encima las heridas de todas las batallas que hemos evitado.

Fernando Pessoa

Que esta noche me duerma bajo un msnto de olvido



Que esta noche me duerma bajo un manto de olvido,
ajena al desamor, al encono y la saña,
considerando a aquel que nunca me ha querido,
sorda a la mezquindad y a la torcida maña.

Que el corazón regule cadencioso el latido
para que no lo alteren mentiras o patrañas;
que el alma, dadivosa con los que no lo han sido,
se entregue por entero, aun a la gente extraña.

Que todo sentimiento impropio me abandone,
y acallado el deseo de ser yo, a mí renuncie,
hasta la misma ofensa más infame perdone,
quedando desde entonces en beatífica paz,
y que un plácido sueño redimidor me anuncie
que la pasión humana no ha de vencerme más.

Marilina Rébora



aquí donde el tiempo no entra




Sé que existe una ciudad detrás de esta pared. Y esa ciudad
pertenece a un mundo. Sé muchas cosas más, pero las guardo
aquí, donde el tiempo no entra.

Natacha G. Mendoza




Morir apresuradamente



Van muriéndose uno tras otro;
echar tierra sobre ellos se ha vuelto tan natural
cómo echar sal a la comida.

Son todos de la misma generación, mi familia,
o más exacto, de la misma época,
y los hijos de una época son como los perros de un
trineo:
en su búsqueda del oro
o corren todos o se desploman juntos.

No es matemática,
más bien un peine, un peine que domara un cabello
rebelde
después de un loco amorío frente al espejo.


Luljeta Lleshanaku, “Morir apresuradamente”



The Deep Blue Sea, Reino Unido, 2011


En mi familia



En mi familia
las oraciones se rezaban en secreto,
suavemente murmuradas bajo las mantas
y la congestión nasal,
un suspiro antes y un suspiro después
como finos apósitos esterilizados.

En el exterior de la casa
había una escalera de madera
apoyada todo el año contra la pared,
lista para reparar en agosto las tejas antes de las lluvias.
Nunca ningún ángel la subió
y ningún ángel la bajó,
sólo hombres que sufrían de ciática.

Se rezaba para tener un vislumbre de Ellos
en la esperanza de poder renegociar los contratos
o postergar los plazos.

"Señor, dame fuerzas", decían,
puesto que descendían de Esaú
y tenían que contentarse con la bendición
concedida por Jacob,
la bendición de la espada.

En casa, rezar se consideraba una debilidad
lo mismo que hacer el amor.
Y al igual que hacer el amor
seguía después la larga
noche fría del cuerpo.

Luljeta Lleshanaku, “Morir apresuradamente”








a las órdenes del viento



Me gusta amarte hincada de rodillas.
Aquí, tan desde abajo, tan cerca de la tierra
reclamo el palpitar de tu cuidado
y centro mi delicia en el transcurso.

No es de extrañar que el mundo sea redondo.
¿Qué forma iba a adoptar, sino la de mi boca?

Raquel Lanceros , “A las órdenes del viento”



junio 23, 2018

nunca de muerte natural



El amor nunca muere de muerte natural. Se muere porque no sabemos
cómo reponer su fuente. Muere de ceguera, de errores y traiciones. Se
muere de enfermedades y heridas; se muere de desdén.

Anaïs Nin

la mujer abandonada bajo el sauce




La mujer al que el amado desdeño,
duerme bajo el sauce rojo,
pinta el cielo de amarillo,
y en lugar de estrellas,
lanza al aire cometas vestidas de rosa.
Nadie alcanza sus sueños,
nadie entiende cómo pinta la luna,
haciendo de ella un triángulo,
y del sol un verde cuadrado.
Ha quitado al mar sus olas,
vistiendolo de besos turquesas
de morados abrazos,
de coitos tumultuosamente anaranjados.
La mujer abandonada bajo el sauce,
nunca llora,
mata el llanto a sonrisas,
a miradas melancólicas,
a indiferencia frente a las burlas.
Ama la lluvia que se desliza por sus ropas,
que empapa sus cabellos,
que llora por ella sin gemidos.
La mujer abandonada bajo el sauce,
sabe levantarse para ver,
cómo el río hace el amor con la orilla,
para luego buscar a otra,
rozar a otra, amar a otra.
Ella es la paralela a la otra orilla que,
también sufre el mismo dolor,
pero lo pinta de blanco,
para que no se vea,
para que no se note,
para que no se rían aquellos que,
no saben  ni aprenderán jamás,
a renovar las penas de la vida,
con un arco iris de nuevos colores.

Mabel Escribano Usero



sólo a ti



Hay cosas que sólo a ti te he dicho.
Esa es mi forma de quererte.

Begoña Abad



Conmigo no tengas remordimientos



Conmigo tú no tengas
remordimientos, madre. Yo te doy lo único
que puedo darte ahora: si no amor,
sí reconciliación. Ya sé el fracaso,
la victoria que cabe
en un cuerpo. El caer, el arruinarse
de tantos años contra el pedernal
del dolor, el huir
con leyes a mansalva
que me daban razón, un cruel masaje
para alejarme de ti; historias
de dinero y de catres,
de alquileres sin tasa,
cuando todas mis horas eran horas de lobo,
cuando mi vida fue estar al acecho
de tu caída, de tu
herida en la que puse,
si no el diente, tampoco
la lengua,
me dan hoy el tamaño
de mi pecado.
Sólo he crecido en esqueleto: mírame.
Asómate como antes
a la ventana. Tú no pienses nunca
en esa caña cruda que me irguió
hace dieciséis años. Tú ven, ven,
mira qué clara está la noche ahora,
mira que yo te quiero, que es verdad,
mira cómo donde hubo
parcelas hay llanuras,
mira a tu hijo que vuelve
sin camino y sin manta, como entonces,
a tu regazo con remordimientos.

     Claudio Rodríguez, “En invierno es mejor un cuento triste”



aunque tú y yo nunca, tú y yo siempre...





Qué grande mi amor
porque no te necesito y lo sé.
Porque no cambiaría nada por ti
ni quiero que tú cambies por nada.
Porque podría no volver a ver tus ojos
ni siquiera a saber nada más de ti.
Incluso podría borrarte la vida de mi memoria
(¡Dios no lo quiera!)
pero lo hecho, hecho está.
Qué suceso prodigioso amarte de esta manera
y que se abran los días sólo por eso.

Begoña Abad



ecos de una sola voz



el tiempo no conoce ninguna crueldad
más que el silencio que dejamos, cada verano
el alud de huellas del ayer quema la tierra,
y el río lava bocas hinchadas de morder acerolas
y las oscuras letras a orilla del escrito
rasgado en silencio. seguimos aún
perteneciendo a incendios pasados,
a destellos limpios como el pálido conde st ives
al volver de Inglaterra. las semanas
saturan el flujo sanguíneo con hueso esponjoso
cuando nos sorprendemos en ascensores,
hospitales, espejos, oscuridad, círculos
en el agua y una profundidad que se arremolina

hemos llegado hasta aquí

ROMA HONET

el dolor que lleva mi nombre



...
Sólo yo conozco
el dolor que lleva mi nombre
y sólo yo conozco la casa de mi muerte.

Susan Thênon, de "No", (fragmento ).

la tinta de la herida



La tinta de la herida escribe todo verdadero, y de tinta es también
la sangre del poeta.

Menchu Gutiérrez



junio 22, 2018

ni el sueño de mis alas



en las redes caían los pájaros, antes
del alba, condenados por la fijeza
de su vuelo. Que nadie toque

sus alas inseguras que apresaran
un día el frenesí del aire. El hombre
nada vale, asesina, nada valen
sus palabras de triunfo
frente al llanto de los niños.

Morían muy despacio sobre mi podredumbre
como los cerdos en la corte, sangrando
si consuelo, o los gatos en el río. No volveré
a casa porque el hombre nada
vale, ni al patio de la escuela
con su amargura de pedrada y tiza-

Que nadie toque el corazón
de los lagartos lapidados. Ni el sueño
de mis alas.

Fermín Herrero, “Fuera de encuadre”



junio 21, 2018


lo que más nos toca



El silencio no es una ausencia de sentido; al contrario: aquello que
no se puede decir es aquello que más nos toca.

Octavio Paz


exterior




No necesito salir al exterior
para entenderlo.

Fuera de ti, hace frío.



Jesús M. Cormán







que nadie diga



que nadie diga que no hay palabras mágicas.

Siri hustvedt, “un mundo ardiente”



Intermediario ser



Intermediario ser, anfibio alado...

Intermediario ser, anfibio alado.
Amor hecho de raptos y de ausencia,
a otros alimentaste con tu ciencia
desposeyéndome del esperado.

Bien sé cómo eres, aunque disfrazado
cruzaras tantas veces mi dolencia,
haciéndome creer que era experiencia
de ti lo que ni apenas tu recado.

Ahora, burlada, llega el importuno
labio de quien te sabe a repetirme
tu nombre con informes y resabios.

Condenada a la espera y al ayuno
no te alzaré la voz ni habrás de oírme
porque la soledad no tiene labios.

Pilar Paz Pasanar


junio 20, 2018

Desenlace



Yo vivo solo
al borde del agua. Sin esposa ni hijos.
He girado en tomo a muchas posibilidades
para llegar a lo siguiente:
una pequeña casa a la orilla de un agua gris,
con las ventanas siempre abiertas
hacia el mar añejo.
 No elegimos estas cosas.
más somos lo que hemos hecho.
Sufrimos,
los años pasan,
dejamos caer el peso pero no nuestra necesidad
de cargar con algo.
El amor es una piedra
que se asentó en el fondo del mar
bajo el agua gris.
Ahora, ya no le pido nada
a la poesía solo buenos sentimientos,
ni misericordia, ni fama, ni curación.
Mujer silenciosa,
podemos sentarnos a mirar las aguas grises,
y en una vida inundada
por la mediocridad y la basura
vivir al modo de las rocas.
Voy a olvidar la sensibilidad,
olvidaré el talento.
 Eso será más grande
y más difícil de lo que pasa
 por ser la vida.

Derek Walcott



No siempre el hombre es un lugar triste



No siempre el hombre es un lugar triste.
Hay noches en que la sonrisa
de los ángeles
lo hace habitable y leve...


Eugénio de Andrade, “Materia solar y otros libros”



mirar a los ojos



Cada vez hay menos personas que miran a los ojos, cuando hablan.
Hace tanto tiempo que no caigo en esos abismos...

N. G. M.



simple, no fácil



la vida es simple, no fácil

B. Lee



La llave



Creer en las palabras, en el
latir que las empuja hasta la dicción,
que lo que dicen es cierto,
de alguna manera.
Creer en lo que se ve, en lo que el cuerpo
recibe, agradecido, y que el sudor deja
más que sal piel adentro.

Antes que la religión, el amor
es materia de fe.

MACKY CORBALÁN, (fragmento), de “Como mil flores”

es tú



yo soy nada y nada es tú fracaso

Candela R.


de tu mano a la mía



El arco o puente que va
de tu mano a la mía cuando
no se tocan, abre
una flor intermedia.
¿Qué toca, qué retoca, qué trastoca
ese vacío de las manos
solas en su fatiga?
Nace una flor, sí,
se agosta en mayo como una
equivocación de la lengua
que se equivoca , sí.
¿Por qué este horror?
En la página de nosotros mismos
tu cuerpo escribe.

Juan Gelman



junio 19, 2018

Cuánta dulzura



Cuánta dulzura:
han anestesiado la ciudad;
un chico flaquito, que apenas
ocupa espacio en la tierra,
y un perro,
y yo, soldado de una guerra invisible,
y un río que amo.
Los tilos florecen.

Adam Zagajewski



(soledades encontradas)



.
me contemplo bajar con lucidez
una escalera sin peldaños
(no me preguntes cómo)
hace días —quizás semanas—
que no siento la lluvia
y misteriosamente veo pasar mi vida
como una sucesión de extrañas ceremonias
(si pudieras llegar a los escombros
y mirar desde aquí
podrías comprender que nada pasa en vano
que fuiste necesario
para deshilvanar
al menos una noche
mi triste soledad)
voy a seguir bajando
hasta hacerme corriente submarina
y olvidar lo perdido
en la línea del agua y el silencio
esa que traspasábamos
cuando yo era extranjera
y tú      mi solo amor.

.
Paloma Corrales, “Celebrar el aullido”



¿qué valdría la pena?



Si la pasión, si la locura, no pasaran alguna vez por las almas...¿qué valdría la vida?

Benavente






y si después de las palabras



¡Y si después de tantas palabras,
no sobrevive la palabra!
¡Si después de las alas de los pájaros,
no sobrevive el pájaro parado!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo y acabemos!
¡Haber nacido para vivir de nuestra muerte!
¡Levantarse del cielo hacia la tierra
por sus propios desastres
y espiar el momento de apagar con su sombra su tiniebla!
¡Más valdría, francamente,
que se lo coman todo y qué más da…!
¡Y si después de tanta historia, sucumbimos,
no ya de eternidad,
sino de esas cosas sencillas, como estar
en la casa o ponerse a cavilar!
¡Y si luego encontramos,
de buenas a primeras, que vivimos,
a juzgar por la altura de los astros,
por el peine y las manchas del pañuelo!
¡Más valdría, en verdad,
que se lo coman todo, desde luego!
Se dirá que tenemos
en uno de los ojos mucha pena
y también en el otro, mucha pena
y en los dos, cuando miran, mucha pena…
Entonces… ¡Claro!… Entonces… ¡ni palabra!.
César Vallejo




no somos jóvenes



Como no somos jóvenes, las semanas tienen que servirnos
de años para extrañarnos una a la otra. Pero este extraño doblez
del tiempo me dice que no somos jóvenes.
¿Alguna vez caminé por las calles del amanecer a los veinte
con los miembros estremecidos por una alegría más pura?,
¿me asomé de alguna ventana sobre la ciudad
queriendo escuchar el futuro
como ahora escucho con los nervios afinados para tu llamada?
Y vos, vos te me acercás con el mismo tempo.
Tus ojos son eternos, la chispa verde
del pasto de ojos azules a comienzos de verano,
las salvajes plantas verde-azules lavadas por la fuente.
Sí, a los veinte creíamos que viviríamos para siempre.
A los cuarenta y cinco quiero conocer aunque sea nuestros límites.
Te toco sabiendo que no nacimos mañana
y que de algún modo, cada una va a ayudar a la otra a vivir
y que en algún lado, cada una deberá ayudar a morir a la otra.

Adrienne Rich




cosas que quedaron del naufragio



Algo que se necesita
tanto como se detesta.
Algo duro y blando a la vez.
Dios o la idea de Dios.
El deseo insatisfecho
como un papel arrugado
que vuelve a estirarse.
El lenguaje como pala.
Las palabras exhumando
realidades sumergidas.
Algo civilizadamente salvaje.
La posibilidad de no ser.
Lo nuestro dibujado por un niño
que nos sorprende in fraganti.
Lo ordinario visto con los ojos
de un ciego que un buen día
vuelve a ver.

Alfonso Brezmes





junio 18, 2018

no es necesario



No es necesario creernos libres.
No hay nada que nos ate
en la línea roja en que nos abandonamos.
Muéstrame el baile de los lobos,
las marcas que te ha dejado el tiempo,
bebemos demasiado, es cierto,
vivimos poco, también lo es…
detrás de los símbolos y las señales
nos queda un hilo de luz,
en el que al rozarnos,
con la suavidad del miedo,
todavía me estremezco.

Fernando Sarría




de la hospitalidad esencial





 Aquí la generosidad consiste en admitir el vínculo, en no dar la
espalda, en responder. Todos estos aspectos se pueden observar,
por ejemplo, en la “hospitalidad”, cuyo sentido más propio es el de
la acogida a los débiles (ancianos, enfermos, pobres, exiliados…),
si bien suele relacionarse con la acogida del que llega de fuera…
La hospitalidad esencial –o incondicionada- es diferente de la lógica
de la previsión. En la hospitalidad esencial, resulta difícil hablar de
anfitrión. No hay dueño que decida a quién abrir la puerta y a quién no.
La hospitalidad esencial tiene la lógica de la fraternidad: reconocimiento
del hermano y respuesta.

 Josep Maria Esquirol, “La penúltima bondad. Ensayo sobre la vida humana”



la silenciosa noche



La silenciosa noche. Aquí en el bosque
no distingo rumores, no, de ninguna especie.
Los gusanos trabajan.
Los pájaros de presa hacen lo suyo
(seguramente).
Pero no escucho nada.
Sólo el silencio que da miedo. Tan raro,
tan raro, tan escaso se ha vuelto en este mundo
que ya nadie se acuerda como suena,
ya nadie quiere
estar consigo mismo un instante.
Mañana
dejaremos de nuevo la verdadera vida para
mañana.
No asco de ser ni pesadumbre de estar vivo:
extrañeza de hallarse aquí y ahora en esta hora tan muda.
Silencio en este bosque, en esta casa
a la mitad del bosque.
¿Se habrá acabado el mundo?.

- José Emilio Pachecho



se oye tu corazón desde la calle



Se oye tu corazón desde la calle.
El lugar está lleno de gente, y
se oye tu corazón desde la calle.

¿El corazón no aprende?

Te dijeron que él venía,
y el vacío que dejó tu lágrima
se interrumpió como si fuese un cielo
al que lo cruzan los pájaros
o el agua.

 Valeria Pariso



Me podría haber quedado quieta esta mañana



Me podría haber quedado quieta esta mañana.

Las calles, las farolas.
Las luces de temprano.
El sonido de mis pasos.

Podría robar la bruma del sendero,
coser los zapatos a mis pies
y caminar más descalza, más ligero.

Había soñado la noche anterior
que los juegos de mesa se salían del tablero.
Que contábamos los pasos:
Yo a tu puerta
Y tú a mi mirada.
Y los gatos dormidos
corrían a romper la madrugada,
envuelta en lana.

Pero he salido a la calle sin paraguas
y mis sueños se han mojado;
Por los arroyos de las calles
baja mi mirada, envuelta en agua.

Mara Dres