Volando entre paredes

Volando entre paredes

15 dic. 2018

objetividad del dolor

una vez arraigado en el vestíbulo intermedio, lo verdadero convive con lo falso,
escondido, renuncia a aceptar el punto de vista de los otros, la
correspondencia entre las palabras y las cosas; amputado lo que ya no es,
todo estímulo genera sufrimiento, bloquea otro impulso o emoción,
argumenta al infinito la lucha infructuosa por ser cicatriz

(las palabras y las cosas)

àngela ar








solo un poco

Evadirse de lo real, irse muy lejos, subir los peldaños que conducen a
lo celeste, huir de la cotidianidad que se prende de todas las cosas. Y
morirse un poco, solo un poco.

Ana Martínez Castillo



14 dic. 2018

pensar matar, morir

Matar con el pensamiento todo cuanto se ama:
la única manera de morir.

Simone Weil



de la riqueza

¿Me pides cuál es la medida de las riquezas?
En primer lugar tener lo que es necesario; después, lo que es suficiente.
Consérvate bueno.

Séneca, “Epístolas morales a Lucilio” , (Elogio de la ancianidad)



Laberintos, VII


VII

Los cuerpos cansados cuando llega la noche no saben cómo
desprenderse de los brazos, o si dejarlos estirados en 
paralelo al resto del cuerpo o doblados. Cómo y dónde 
colocar las piernas que no se molesten una a otra. Cómo 
disponer la cabeza. Qué hacer con este disco blando interior 
que no desconecta nunca. Cuando estoy muy cansada ni 
siquiera pienso en ese discurrir rápido de bites cerebrales
que no dejan a la luz oscurecerse en la noche. 

Por la mañana la luz del sol da claridad a esta ciudad gris. 

Ciudad cercada por ratas. Ciudadela insomne. El último muro 
rojo lejos de Berlín. Las alimañas lamen nuestros muros para
derruirlos. Son constantes, persistentes, con la paciencia
de la mentira. La ciudad resiste. Abrimos nuestros corazones 
para que nuestra sangre alimente alimañas por nacer. 

Ciudades desangradas. Rojo sobre blanco.


MJ Romero, de Laberintos (Eolas Ediciones, 2018).




Ni aunque hubiera

Ni aunque hubiera sabido que al paso de los años
me venderías  por treinta monedas, me negarías tres veces,
te hubiera podado las ramas, ni tapiado la boca, ni estrechado el espacio.
Ni aun hoy, sabiendo lo que sé, alzaría la mano para detenerte,
no  daría un paso atrás como no fuera para dejarte hueco.
Pero no tiene mérito alguno,
respirar  y latir son actos involuntarios, pero son los que dan la vida.


Begoña Abad



13 dic. 2018

¿Y si de pronto llueve?

¿Y si de pronto llueve, como a veces sucede?
¿Y si pasa noviembre sin tus ojos? Si cae
el corazón al pozo de sus crueles honduras
y duele, nuevamente, en lo propio la sangre?
Puede pasar. Hay veces que nos ronda el presagio
y que uno, mansamente, entra a las tempestades
sólo porque ha sembrado de vientos la memoria
y, denodadamente, junta furia en las manos.
En días como éstos suelo esperar la lluvia,
un olvido, esas muertes, cierta ausencia incesante
y aunque no advierta signos en las hojas del día
entro, como un guerrero, al país de la tarde.
Suele pasar. Hay días que duele interrogarse.

Armando Tejada Gómez



12 dic. 2018

perspectivas

la herida en desorden
reconocer el desaliento
algunos fantasmas
recuerdos
caminos
el arduo impulso de lo que
creemos yo
el fin del mundo

ángela ar






11 dic. 2018

Sin ella



Sin ella estoy mejor, se dice cada mañana al despertar.
Sin ella estoy mejor, se miente a cada rato.

 (Suko)






10 dic. 2018

La extranjera


No era bueno quererla; por los ojos
le pasaban a veces como nieblas
de otros paisajes: No tenían
color sus ojos; eran
fríos y turbios como ventisqueros…
No era bueno quererla…
Adormecía con su voz lejana,
con sus palabras quietas
que caían sin ruido, semejantes
a escarcha ligera
de marzo en las primeras
rosas, sin deshojar
los pétalos…
Alguien por retenerla
quiso hacer de toda su vida
un lazo…Un solo lazo fuerte y duro…
Ella
con sus frágiles manos rompió el lazo
que era lazo de vida…
(A veces, nieblas
de otro país pasaban por sus ojos…)
No era bueno quererla.
Dulce María Loynaz



9 dic. 2018

Sé amable conmigo



La lluvia ayuda.
O no. Tal vez la lluvia viene con su valija de recuerdos.
Y no era así antes. Pero es así ahora.
Una revolución que retrocede la sangre. Una virulenta expresión en el pecho.
Un dolor agudo de miedo en la boca del estómago.
Ese mismo dolor que de pequeña, mi madre curaba con un paño tibio.
No hay paño y no hay madre. Hay miedo.

Mariangela Gualtieri



cierto olvido



antes de ir más lejos intenta cierto olvido, lo rígido, lo que
debiera ser, lo opuesto, lo que debió, subraya querencia, en
suma, lo que alteró nuestra marcha oscureciendo los recodos

ángela







motivos de peso


el cuerpo y la palabra
todo emerge
malabárismos
fijarnos expectantes
el tiempo
cómplice
de no ser lo contrario

ángela











Creo que no



Me parece que no me gusta la realidad.

Shirley Jackson



Y nunca creer



Y nunca creer que las cosas que se derrumban no 
puedan levantarse de nuevo. Nunca creer que lo triste
durará más que nuestras fuerzas

Paloma Concejero



Aparentemente



Aparentemente no hay nada que no pueda pasar hoy.

Mark Twain



7 dic. 2018

a las cosas que importan sobretodo



Y allí el corazón, no más que uno, tensado hasta la inmovilidad.
La noche. Pasaportes. Culpable de sentir. Fugitivo del miedo que
abandonas y ya otro en ti, completamente otro, le gana al amanecer
el borrador del fuego, las miradas extrañas, la lucidez de no hacer
ni una sola pregunta. Después del fuego, el aire. Hay que empezar
de cero el final de tu vida, salvar al corazón, no más que uno, de
sentir que muere en esa tierra, escenario y telón de la locura. Y así,
no más, mirando este silencio te despiertas sobre la hierba fértil de
tus ojos. Agradeces al sol tantos colores, la tibieza en la piel que sigue
viva, después de haber llorado calles y distancias. Llenas el pecho de
material primario y el día te despeina emocionado dándole la bienvenida
a tu sonrisa, a las cosas que importan sobre todo.

islasila




Volverán



Volverán. Regresarán otra vez. En toda la tierra, vuelven.
Las viejas enseñanzas de la tierra, los antiguos cantos de la tierra,
vuelven. Te los doy, y gracias a ellos, lo entenderás. Ya verás.
Están regresando. En la tierra.

Caballo loco (tashunka witko-Lakota / oglalas 1842/1877)





“estás”



Lo que cede al tacto,
                esa promesa
de que las cosas vengan a
                      decirte “estás”.

Daniel Freidemberg



Decadencia




Enfatizar en la pérdida,
Hacerse el muerto
Y acertar en el devenir.

Lo eficaz es morir
Y  lo vanal intentar saltar a la orilla.
Desde el acantilado parecía fácil,
Desde el suelo es mortal.

Rodearse de la fatalidad
De creer que saldrás
Con vida
De mi
Poema.

Yo,
aquí,
te puedo matar.

Y tú puedes morir.

En mi sentimiento eres tenaz
Eterno...
No te puedo olvidar.

Loc V.




5 dic. 2018

¿Normal?



¿Normal? ¿Qué es normal? En mi opinión, lo normal es sólo lo
ordinario, lo mediocre. La vida pertenece a aquellos individuos
raros y excepcionales que se atreven a ser diferentes.

     Oscar Wilde



No existe



No existe Amor a la Vida... sin desesperación.    

Albert Camus



Ahora no tienes, corazón




Ahora no tienes, corazón, el vuelo...

Ahora no tienes, corazón, el vuelo
que te llevaba a las más altas cumbres.

Lates, reptante, entre las hojas secas
del amarillo otoño.

¿Y hasta cuándo en la secreta larva de ti?

¿ Volverás a nacer en la mañana,
a respirar la frialdad del aire
donde hay un pájaro?
                                              ¿Lo oyes?

Canta arriba, en las cimas,
como tú, como entonces.

Tú eres sólo latir cobijado en lo oscuro.

Al pájaro que fuiste dedicas este canto.

José Ángel  Valente





4 dic. 2018

Para un mundo en llamas



Para un mundo en llamas hoy ha salido
el sol. Me dispongo a respirar. A
fortalecerme en los grises interiores y en
losazules que siempre son de afuera.
Sin embargo, no me nombres. Todavía.

MJ Romero, “Laberintos”, Eolas Ediciones 2018



Mis tareas diarias contra el espanto;



Ser mejor que ellos.
Amar más que ellos.
Diferenciarme de ellos.
Mantenerme firme cuando mire a los ojos, que no me
tiemble la mirada, que no me
permita un gramo de odio.
No permitir que pisen un gramo de lo que SOY, a pesar
de la fuerza de sus botas.
Mantener mi tristeza al borde, que no invada mi
espacio de la alegría de reconocerme.
Aprender siempre y saber que no sé nada.
Saber cuál es mi sitio y cuidarlo con la misma energía
que humildad.
Trabajar también para el otro.
Seguir sabiendo que esto no acaba aquí, que la vida es otra cosa.
Poner poesía contra la ceguera, la violencia, la sinrazón…
Sonreír y acariciar a ser posible.
Dar mi mano.
Dar mi aliento.
Dar-me.

Begoña Abad