Volando entre paredes

Volando entre paredes

2020/11/25

de equipajes

 Hay viajes que se hacen con un solo equipaje: el corazón.

Audrey Hepburn 


 (C) Magdalena Russocka,  "Separación"




2020/11/24

jazz

 Bill Evans-Miles Davis. 

Un 'blanquito' en un grupo de supernegros de los 50.  

Nueve meses legendarios.

“Parecía un profesor de Harvard en una esquina de Harlem”

-'¿Qué está haciendo ese blanco ahí?' 

-'Si Miles lo quiere ahí, se supone que debe estar ahí'.

"Cuando comenzó a utilizar a Bill, Miles cambió su estilo de un enfoque muy duro a uno más suave".

"Planeé 'Kind of Blue' alrededor de la interpretación de Bill Evans" (Miles)

“El jazz es la música más honesta con la que me he encontrado. Los músicos de jazz realmente buenos solo respetan a los músicos que consideran dignos de respeto. Allí, no hay barreras raciales ”. (Evans)




2020/11/21

amigas



 “Quiero ver mi cerezo florecer”, dijo Abby a Sarah unos meses antes de morir, 
cuando apenas podía moverse sin ayuda. Para cumplir el deseo de su amiga, 
Sarah pasó la tarde amarrando secretamente flores de su propio árbol, pues el de
Abby continuaba desnudo. Cada una poseía un cerezo a su nombre en el jardín de
la casa en la que ambas convivieron durante décadas: Sarah cuidó a Abby hasta 
el final, colmando de atenciones a su compañera.




conciencia


La primera justicia

es la conciencia.


Víctor Hugo 


(Quizás conciencia es algo que no todo el mundo tiene)

2020/11/17

inventario de alguna cosa perdida

 Recordar puede que no sea ni haya sido heroico jamás, pero olvidar es, fue y siempre será trágico.


Judith Schalansky



anotaciones al margen

 lanzar al vacío

este hueco

que tantas veces


la vida.



Alejandra Díaz 



transformaciones


no y el dolor me cambió otra vez

me hice fuerte puse velas rearmé la casa

el dolor me fue empujando hacia delante


ahora cocino verduras clasifico en prioridades los papeles

urgente apúrate apúrate puede esperar todavía pero corre

importante


importante fue sanarme con palabras

importante fue escapar de ti

irle ganando a la pena las batallas


ser puntal de pronto

entregar a tiempo los ensayos ir al banco

hacer café por la mañana


olvidar a pasos torpes con las manos como si gateara


trabajar en la biblioteca

salir tan tarde que cerramos señorita


y no detenerme a llorar

comer lentejas zanahorias reinventarme


María Gómez Lara


(C) Nell Dorr 



IO SONO

 

Propósito 1

 

Si recitara por el pasillo piña, piña, piña,

y dejara de oír aquello sobre que parezco una

cría del tercer mundo,

que le dé pinzas a quien se las pide

próxima al vértigo de las cuerdas,

sábanas limpias que cuelgan como mortajas.

 

 

Propósito 2

 

si depositara esta información (tanta)

en una caja-rincón del cerebro

y regresara al antes del 9 de agosto,

cuando la inocencia discurría inocente y no me

arañaba los brazos,

cuando las estrellas eran lo primordial, las

perseidas, Andrómeda,

y dar con un restaurante el único reto del día,

 

 

Propósito 3

 

si Flannery O’Connor siguiera siendo mi gran

amiga,

y me hubiera mandado más de un mensaje para

consolarme con su fuerza,

sus mitos y recompensas divinas,

 

 

Propósito 4

 

si no hubiera aprendido que también Jesús

sufrió la pérdida

de un san José que no pudo sostenerle en su

crucifixión,

 

 

Escarmiento

 

quizá no me sintiera tan traidora perra

angustiosa

recopiladora de dolor.

Quizá pudiera emitir otra vez la palabra que

tanto he emitido

y volver a las castañas en el monte,

los vaqueros y sus tiros.

 

 

Propósito 5

 

Si hubiera advertido la vejez cuando aún no

era tarde

y dejara de culpabilizar a quien se ha quedado

conmigo,

si subiera y subiera y subiera como en los

cuentos

para advertir qué es lo que hay arriba,

cómo nos ven,

cómo nos cuidan,

 

 

Escarmiento

 

quizá dejara de preguntarme por qué nos ha

hecho esto,

por qué hay seres que viven más,

dónde meter tanta palabra, tanto trabajo de

escritorio,

las fotos que se mueven un segundo, la

investigación sobre Lázaro,

los recuerdos de mí misma siendo alegría,

debilidad,

ojito derecho.

 

Pilar Adón, “Da dolor”


los heraldos negros


Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,

la resaca de todo lo sufrido

se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras

en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.

Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;

o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma

de alguna fe adorable que el Destino blasfema.

Esos golpes sangrientos son las crepitaciones

de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como

cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;

vuelve los ojos locos, y todo lo vivido

se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!


Cesar Vallejo

2020/11/16

Buscaba el mes, el año, la hora que podría haber facilitado mi regreso...).

Estaba segura de recordar. Quería recordarlo para poder volver...

Ana ïs Nin, “El laberinto”



2020/11/15

2020/11/10

para no ver

 ¿Cuántas veces cierra uno los ojos para no ver y cuántas para ver mejor? 

Ángeles Mastreta, “El mundo iluminado" 



jornada de reflexión


Conversación con Simone Weil

—los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.

—el hombre es un extraño animal.

En la mayor parte del mundo

la mitad de los niños se van a la cama

hambrientos.

¿Renuncia el ángel a sus plumas, al iris,

a la gravedad y la gracia?

¿Se acabó para nosotros la esperanza de

ser mejores ahora?

La vida es de otros.

Ilusiones y yerros.

La palabra fatigada.

Ya ni te atreves a comerte un durazno.

Para algo cerré la puerta,

di la espalda

y entre la rabia y el sueño olvidé muchas

cosas.

La mitad de los niños se van a la cama

hambrientos.

—los niños, el océano, la vida silvestre, Bach.

—el hombre es un extraño animal.

Los sabios, en quienes depositamos nuestra

confianza,

nos traicionan.

—los niños se van a la cama hambrientos.

—los viejos se van a la muerte hambrientos.

El verbo no alimenta. Las cifras no sacian.

Me acuerdo. ¿Me acuerdo?

Me acuerdo mal, reconozco a tientas. Me equivoco.

Viene una niña de lejos. Doy la espalda.

Me olvido de la razón y el tiempo.

Y todo debe ser mentira

porque no estoy en el sitio de mi alma.

No me quejo de la buena manera.

La poesía me harta.

Cierro la puerta.

Orino tristemente sobre el mezquino fuego de

la gracia.

—los niños se van a la cama hambrientos.

—los viejos se van a la muerte hambrientos.

El verbo no alimenta.

Las cifras no sacian.

—el hombre es un extraño animal


Isabel Mercadé